El trabajo remoto redefine el perfil profesional que demandará Bolivia

La transformación del mercado laboral ya comenzó en Bolivia y el crecimiento del trabajo remoto es apenas una señal de un cambio mucho más profundo: las empresas están redefiniendo el perfil profesional que demandarán en los próximos años. Esa es una de las principales conclusiones del Estudio de Demanda de Trabajo Remoto en Bolivia, elaborado por el Observatorio Nacional del Trabajo (ONT) de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz) y presentado en el Foro Económico de la Cámara Nacional de Comercio (CNC).
Más que mostrar un incremento en las vacantes bajo esta modalidad, el estudio evidencia cuáles serán las competencias que marcarán la empleabilidad en un mercado cada vez más digital y conectado con oportunidades internacionales.
«La lectura es clara: el trabajo remoto exige tecnología, pero también pide coordinación, autonomía y capacidad relacional», afirmó Pedro Sáenz, vicerrector de Unifranz y director del ONT, durante la presentación del informe.
La investigación analizó la denominada «demanda visible» de empleo, es decir, las vacantes publicadas en plataformas digitales entre agosto y octubre de 2025, comparadas con una primera medición realizada entre febrero y mayo del mismo año. El resultado muestra un crecimiento cercano a cinco puntos porcentuales en la demanda de empleo remoto, aunque el trabajo presencial continúa siendo predominante, con cerca del 80% de las ofertas laborales.
Sin embargo, para los investigadores, el dato más relevante no es cuánto creció el teletrabajo, sino qué tipo de talento están buscando las organizaciones.
Las habilidades que marcarán el empleo del futuro
El estudio identifica que más del 80% de las vacantes remotas se concentra en servicios profesionales (46%) y tecnología y desarrollo de software (37,6%), sectores donde las habilidades digitales son determinantes. Entre las competencias técnicas más demandadas destacan el dominio del inglés (43%), Excel, SQL y sistemas ERP, mientras que entre las habilidades transversales sobresalen el trabajo en equipo, la orientación al cliente y la comunicación efectiva.
Para Sáenz, esta información constituye una hoja de ruta para quienes toman decisiones sobre formación y empleo. «Queremos pasar de percepciones generales sobre la problemática del empleo en el país a decisiones basadas fundamentalmente en evidencia», sostuvo durante la presentación.
El académico explicó que el objetivo del Observatorio es generar información que permita anticipar las transformaciones del trabajo y orientar acciones tanto del sector privado como de la academia y las instituciones públicas.
«La academia tiene que utilizar esta información para afinar sus propuestas educativas, para cerrar las brechas entre la demanda y la oferta, mientras que el Estado debe mejorar la información laboral, la conectividad, la inclusión digital y la regulación», afirmó.
El estudio también confirma que el mercado laboral remoto continúa concentrado en el eje central del país. La Paz reúne el 57% de la demanda visible, seguida de Santa Cruz con casi el 30% y Cochabamba con el 12%, mientras que el resto de los departamentos apenas supera el 1%, lo que refleja que la digitalización del empleo todavía no genera una descentralización significativa.
Para Ronald Bedregal, coordinador del ONT, la evolución del trabajo remoto también está modificando las capacidades que deberán desarrollar los profesionales bolivianos para competir en un mercado global.
«Las habilidades que se están requiriendo en este momento apuntan al conocimiento de la inteligencia artificial, al manejo de redes y un elemento importante es el inglés, que está generando mayor demanda desde el punto de vista remoto», explicó.
A ello se suma una oportunidad inédita: la posibilidad de trabajar para empresas de otros países sin abandonar Bolivia.
«El cierre de fronteras ya no es una traba para que nuestros profesionales salgan afuera con el conocimiento. La expansión a través de las redes es otro elemento que se ha visto dentro de este estudio», destacó Bedregal.
El reto de preparar al país para una economía digital
El coordinador del ONT advirtió que Bolivia aún debe adecuar su marco normativo para acompañar esta transformación. «En este momento no tenemos una legislación que vaya a normar el trabajo en remoto. Hay que trabajar en ello», señaló el experto.
Desde la visión empresarial, el presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Eduardo Olivo, considera que la consolidación del trabajo remoto puede abrir nuevas oportunidades económicas tanto para los profesionales bolivianos como para el país.
«La Cámara Nacional de Comercio ha presentado la Ley de Nómadas Digitales. Si de esos 80 millones de nómadas digitales vinieran solamente 10.000, generaríamos 120 millones de dólares al año de ingresos adicionales», afirmó.
Olivo sostuvo que Bolivia necesita modernizar su legislación laboral para responder a las nuevas formas de empleo.
«Todavía hay muchos problemas porque el trabajo remoto en Bolivia no está normado por ley. Tenemos que trabajar en una modificación de la legislación, no solamente para el trabajo remoto, sino también para el trabajo por tiempo o por horas», indicó.
Asimismo, planteó fortalecer la relación entre universidades y empresas para facilitar la transición de los jóvenes hacia el mercado laboral.
«Las empresas deberían recibir pasantes y empezar la capacitación de los universitarios de último grado, porque la parte práctica debe venir a partir de la empresa», manifestó.
Más allá de las cifras, el estudio plantea un cambio de paradigma. El trabajo remoto deja de ser únicamente una modalidad laboral para convertirse en un indicador de las habilidades que definirán la competitividad del talento boliviano en una economía cada vez más digital. El desafío, coinciden academia y sector empresarial, será anticiparse a esa transformación para que la formación profesional evolucione al mismo ritmo que las demandas del mercado.