El nuevo analfabetismo digital: por qué saber usar tecnología ya no es suficiente

Saber usar una computadora, navegar por internet o manejar un teléfono inteligente ya no basta para hablar de alfabetización digital. La expansión de la inteligencia artificial (IA), las redes sociales y los contenidos generados automáticamente está trasladando el desafío desde el acceso a la tecnología hacia la capacidad de comprenderla, evaluarla y utilizarla de manera segura y productiva.
La UNESCO plantea que desenvolverse en el entorno digital requiere más que habilidades técnicas: también demanda pensamiento crítico y conciencia ética para distinguir información, enfrentar la desinformación y utilizar tecnologías como la IA de manera responsable.
En otras palabras, la alfabetización digital también implica saber qué creer, qué verificar y qué decisiones mantener bajo responsabilidad humana.
¿Qué es la nueva alfabetización digital?
La nueva alfabetización digital no se limita a saber utilizar dispositivos o aplicaciones. Incluye buscar y evaluar información, reconocer desinformación y contenidos manipulados, proteger datos personales, comprender los límites de la inteligencia artificial y utilizar la tecnología para resolver problemas y tomar decisiones con criterio.
Esta transformación convierte a la persona de un simple usuario de herramientas digitales en un participante activo y crítico de la sociedad digital.
De usuarios de tecnología a ciudadanos digitales
La aparición de la IA generativa hizo más compleja la relación con la información. Hoy una persona puede obtener en segundos un texto, una imagen, una síntesis o una respuesta académica. La velocidad, sin embargo, no garantiza precisión: una herramienta puede producir errores, sesgos o información que requiere comprobación.
Ariel Villarroel, experto en educación y coordinador del Instituto de Innovación Educativa de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), sostiene:
“Hoy en día, en tiempos acelerados, donde la tecnología es cada vez más acelerada, es muy importante la alfabetización digital, ya que es la nueva tendencia y es lo que hoy en día se requiere básicamente para la educación”.
El Marco de competencias para estudiantes en materia de IA de la UNESCO plantea que la educación debe preparar a los estudiantes para ser usuarios responsables y cocreadores de inteligencia artificial. El marco reúne 12 competencias agrupadas en cuatro dimensiones y establece tres niveles de progresión: comprender, aplicar y crear.
Esto cambia la pregunta. La alfabetización digital ya no consiste únicamente en “¿sé usar esta herramienta?”, sino también en “¿sé qué hace, qué riesgos tiene, cómo verificar lo que produce y cuándo es apropiado utilizarla?”
Esa diferencia es central para una ciudadanía digital responsable.
¿Tener internet significa estar digitalmente alfabetizado?
La brecha digital también está cambiando. Si en una primera etapa se asociaba principalmente con el acceso a dispositivos y conectividad, ahora existe otra diferencia: las capacidades que una persona puede desarrollar con la tecnología que tiene a su alcance.
En Bolivia, el Instituto Mujer & Empresa (IME), el Observatorio Nacional del Trabajo (ONT) y el Centro de Investigación, Innovación y Transformación Digital en Turismo (CIINTUR) impulsan el Índice de Empoderamiento Digital (IED), una herramienta orientada a medir competencias y brechas digitales de la población.
El IED contempla siete dimensiones:
- Valoración digital.
- Autoeficacia digital.
- Templanza digital.
- Resiliencia digital.
- Responsabilidad digital.
- Efectividad digital.
- Curiosidad digital.
Esta perspectiva permite observar la relación con la tecnología más allá de la conectividad y considerar conocimientos, actitudes y capacidades.
Por eso, dos personas con acceso al mismo teléfono, computadora o conexión pueden obtener resultados completamente diferentes según sus conocimientos, hábitos, confianza y capacidad para utilizar la tecnología de forma efectiva, segura y productiva.
¿Por qué las competencias digitales también definen la empleabilidad?
La transformación tecnológica también está modificando el perfil profesional que buscan las organizaciones.
El Observatorio Nacional del Trabajo de Unifranz ha señalado una creciente demanda de competencias digitales combinadas con habilidades personales, como comunicación efectiva, trabajo en equipo y capacidad de adaptación.
Ronald Bedregal, coordinador del ONT y director de Ingeniería Económica de Unifranz, explica:
“Actualmente existe una creciente demanda de competencias, estamos hablando de competencias digitales (…) como el trabajo en equipo, todo lo que tiene que ver con la comunicación efectiva, y el fortalecimiento de las habilidades de nuestros estudiantes que salen al mercado laboral son fundamentales”.
La transformación tecnológica, por tanto, no elimina la importancia de las capacidades humanas. Las complementa.
Dominar una aplicación puede resolver una tarea concreta, pero interpretar sus resultados, cuestionarlos y decidir cómo utilizarlos puede tener un valor profesional todavía mayor.
¿Cómo afecta la alfabetización digital a la desinformación?
El desafío alcanza también al consumo cotidiano de información. Deepfakes, imágenes sintéticas, videos manipulados y contenidos producidos con IA pueden circular rápidamente en redes sociales y dificultar la identificación de información auténtica.
Jannette Jacobs, directora de Periodismo de Unifranz, advierte:
“Se ha convertido en uno de los mayores retos de nuestra era. Con la irrupción de las redes sociales y la inteligencia artificial, los contenidos falsos circulan con mayor rapidez y alcance”.
En este escenario, saber buscar información ya no es suficiente. También es necesario contrastar fuentes, revisar el contexto, identificar quién produjo un contenido y evaluar si existen evidencias que respalden una afirmación.
La UNESCO identifica la desinformación y la necesidad de fortalecer la alfabetización mediática e informacional como desafíos centrales del entorno digital.
La alfabetización digital se aproxima así al concepto de ciudadanía digital. No se trata únicamente de saber utilizar herramientas, sino de comprender las consecuencias de publicar, compartir, descargar, recomendar o creer un contenido.
¿Qué debe enseñar la educación en la era de la IA?
El desafío educativo no consiste simplemente en incorporar más dispositivos o aplicaciones en las aulas.
También exige desarrollar:
- pensamiento crítico;
- evaluación de fuentes;
- resolución de problemas;
- ética digital;
- protección de datos;
- capacidad para identificar información manipulada;
- comprensión de las limitaciones de la inteligencia artificial.
En Unifranz, estas capacidades se trabajan mediante actividades que llevan a los estudiantes a evaluar la actualidad, relevancia, autoridad, precisión y propósito de una fuente antes de utilizarla.
Esta práctica conecta el uso de herramientas digitales con una competencia más profunda: saber por qué una información merece —o no— confianza.
El reto ya no es solo aprender tecnología, sino aprender a cuestionarla
La innovación en educación no consiste simplemente en incorporar más tecnología en las aulas. El verdadero desafío es formar personas capaces de utilizarla con criterio.
En una sociedad donde producir y recibir información es cada vez más fácil, la verdadera alfabetización digital consiste en mantener el criterio frente a la tecnología: saber cuándo utilizarla, cómo comprobar sus resultados, qué información proteger y cuándo cuestionar lo que aparece en pantalla.
Quizá, entonces, el nuevo analfabetismo digital no sea no saber utilizar una tecnología.
Sea no saber cuándo confiar en ella, cuándo cuestionarla y cuándo pensar por cuenta propia.