El futuro de Bolivia necesita energía… y también jóvenes capaces de generarla

El futuro de Bolivia necesita energía… y también jóvenes capaces de generarla

Todo país depende de la fuerza de sus turbinas, su educación y su sector productivo. Estos tres sectores acaban de tender un puente vital con la firma del convenio entre la Universidad Privada Franz Tamayo (UNIFRANZ) y ENDE Andina. Este acuerdo es el inicio de una estrategia para formar a una nueva generación de profesionales que trabajarán en el sistema eléctrico nacional. 

Este convenio abre a los estudiantes un escenario privilegiado de formación práctica en uno de los sectores estratégicos para el desarrollo de Bolivia. Pasantías, prácticas profesionales, trabajos dirigidos, proyectos de grado y actividades académicas permitirán conectar el conocimiento universitario con desafíos reales de generación eléctrica.

ENDE Andina, filial de ENDE Corporación y responsable de la generación termoeléctrica se convierte así en un laboratorio de aprendizaje para futuros profesionales. 

Un sector que necesita savia nueva

ENDE Andina es la responsable del 45% de la capacidad termoeléctrica instalada en Bolivia, dentro de un sistema donde las termoeléctricas representan más del 71% de toda la energía eléctrica del país, según datos del sector. Sus plantas en Entre Ríos, Yacuiba y Warnes son, en buena medida, la razón por la que las luces de Bolivia no se apagan.

Autoridades académicas de Unifranz y ejecutivos de ENDE Andina luego de la firma de convenio.

Por tal razón, es un sector que busca savia nueva: «Ha habido un salto generacional entre las personas que se hacían cargo (…) y mi generación. No hay profesionales en el sector eléctrico, somos muy pocos», reconoció con franqueza Alejandro Maldonado, gerente general interino de ENDE Andina, durante la firma. «Uno de los retos (…) ha sido justamente facilitar que los jóvenes empiecen a entrar a un rubro que normalmente es muy cerrado».

En planta y no solo en el aula

Para Unifranz, el acuerdo ratifica uno de sus principios: el Aprender Haciendo. «Este acuerdo representa mucho más que la suscripción de un documento, constituye una decisión estratégica para fortalecer la relación entre la educación superior y uno de los sectores más importantes para el desarrollo del país», afirmó Jimmy Venegas, decano académico de Unifranz Cochabamba.

El convenio fija reglas concretas. Los estudiantes de últimos semestres de las facultades de Ciencias Jurídicas y Sociales, Ciencias Económicas y Empresariales, Diseño y Tecnologías Crossmedia, Ciencias de la Salud e Ingenierías podrán realizar pasantías de un mínimo de seis meses, trabajos dirigidos y proyectos de grado dentro de las plantas y oficinas de ENDE Andina, con un tutor asignado por cada institución y evaluaciones formales al cierre de cada ciclo.

En este sentido, ENDE Andina se compromete a considerar prioritariamente, en sus futuras convocatorias, a los egresados con mejor desempeño durante sus prácticas. «Esta experiencia permite reducir la brecha entre la universidad y el mundo laboral, haciendo que el inicio de la vida profesional no sea una transición abrupta, sino un proceso progresivo», explicó Maldonado.

El vicerrector de Unifranz Cochabamba, Rolando López, situó el acuerdo en una escala importante: «El sistema interconectado nacional es como el sistema neurológico del ser humano (…) sin eso no hay movimiento, no hay energía, no hay desarrollo». 

Este convenio abre a los estudiantes un escenario privilegiado de formación práctica en uno de los sectores estratégicos para el desarrollo de Bolivia.
 

Recordó el peso de la comunidad que representa: «Somos 5.000 estudiantes y casi 1.000 académicos aquí en Cochabamba, y en Bolivia casi 30.000». Una cifra que dimensiona cuántos jóvenes podrían, en los próximos años, cruzar por primera vez la puerta de una planta termoeléctrica no como visitantes, sino como parte del equipo.

Una alianza a dos años, con la mira puesta en décadas

El convenio marco tendrá una vigencia inicial de dos años, renovable automáticamente, y contempla la firma de convenios específicos para cada grupo de pasantes, con cupos, horarios y áreas de trabajo definidos caso por caso. 

Lo firmado esta semana es, en ese sentido, el primer paso de una relación que ambas instituciones esperan sostener en el tiempo: la academia aportando talento formado con rigor, y la empresa estatal ofreciendo el terreno real donde ese talento se pone a prueba, en planta, bajo presión y con propósito.