El FIIE 2026 pondrá sobre la mesa el desafío educativo de conectar el colegio con la universidad

¿Por qué tantos estudiantes llegan a la universidad sin las competencias necesarias? Para los actores del sistema educativo, la respuesta está en la desconexión que Bolivia arrastra entre colegio y universidad. Daniel Pozo Rocha, director del colegio Saint Andrew’s, y Sandra Mejía, vicepresidenta de la Asociación de Colegios Privados, coinciden en que una reforma educativa debe ser un proceso integral que elimine esta brecha formativa.
Ese será uno de los debates centrales del VII Foro Internacional de Innovación Educativa (FIIE 2026).
El evento, impulsado por la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), se celebrará este 8 y 9 de julio en Santa Cruz con la presencia de delegaciones de 11 países. En un año en el que se habla de una reforma educativa en el país, el encuentro se perfila como el escenario de articulación más ambicioso del país para rediseñar el futuro pedagógico.
Se abordará cuatro ejes esenciales: Políticas Públicas, Tecnologías Emergentes, Arquitecturas Flexibles y Ecosistemas de Cooperación.
Romper el aislamiento entre el colegio y la universidad
Pozo Rocha enfatiza que la preparación para el entorno superior comienza desde las aulas escolares.
«La educación no puede entenderse por etapas aisladas. Lo que hoy necesitan las universidades comienza a construirse desde el colegio», afirma Pozo. Destaca la urgencia de implementar el eje de «arquitecturas flexibles» para atender ritmos diversos de aprendizaje mediante el pensamiento crítico y la práctica.

Por su parte, Sandra Mejía apunta directamente a las bases estructurales del sistema boliviano, sugiriendo que cualquier intento de modernización exige cambios normativos profundos.
«Considero que el cambio debe empezar desde la revisión de la Ley Avelino Siñani-Elizardo Pérez, porque actualmente el sistema no está respondiendo plenamente a las necesidades de formación de los estudiantes», asevera.
Cuatro ejes para una hoja de ruta nacional
El FIIE 2026 se articula en cuatro ejes: políticas públicas para la transformación educativa; innovación, investigación y tecnologías emergentes; competencias, empleabilidad y arquitecturas flexibles de aprendizaje; y ecosistemas globales de cooperación y producción de conocimiento.
Estos ejes dialogan directamente con las preocupaciones de los colegios. Pozo destaca que Bolivia puede aprender de experiencias internacionales, pero también aportar desde el compromiso de sus maestros, la participación de las familias y el talento de sus estudiantes.
«La innovación no depende únicamente del presupuesto; depende principalmente de la visión, del compromiso y de la voluntad de mejorar continuamente», señala.
Tecnología y competencias para el siglo XXI
El debate del FIIE 2026 llega en un momento de disrupción digital. Ambos expertos coinciden en que la inteligencia artificial y las tecnologías emergentes deben incluirse formalmente desde la secundaria.
Según Mejía, es vital «formar desde temprano en el uso responsable, ético y útil de estas herramientas» para evitar distorsiones en la etapa universitaria.
Asimismo, se propone sustituir el viejo esquema de memorización por una orientación especializada previa al bachillerato. Colegios locales ya pilotan divisiones por áreas (exactas, salud y humanidades) para que el estudiante reconozca sus habilidades antes de elegir un pregrado.
Más allá de las aulas: formar para el país
El verdadero valor del FIIE 2026 estará en el impacto en las nuevas generaciones. Frente a la coyuntura social y política que atraviesa Bolivia, la educación se redefine como un pilar de estabilidad y progreso.
«Necesitamos jóvenes que no sean simplemente uno más del montón, sino nuevos líderes con criterio, responsabilidad y compromiso», concluye Mejía.

La expectativa colectiva es que la ruta hacia el 2030 asegure calidad equitativa, ya que, como sentencia Pozo: «El verdadero éxito de una reforma educativa no se mide por los documentos que produce, sino por la vida de los estudiantes que logra transformar».
En ese sentido, el FIIE 2026 no es solo un evento académico, sino una plataforma para construir una hoja de ruta nacional hacia 2030. Una hoja de ruta donde colegio y universidad dejen de caminar por separado y comiencen a formar, juntos, a los ciudadanos y profesionales que Bolivia necesita.