El estrés académico afecta el bienestar de los jóvenes y requiere estrategias para gestionarlo

El estrés académico afecta el bienestar de los jóvenes y requiere estrategias para gestionarlo

Organizar el tiempo, cuidar el descanso, mantener vínculos de apoyo y pedir orientación profesional cuando el malestar persiste son medidas que pueden ayudar a gestionar el estrés académico.

El estrés académico forma parte de la experiencia de muchos universitarios. Las exigencias de las clases, los exámenes, los trabajos y el cumplimiento de plazos pueden generar tensión, especialmente cuando las demandas se mantienen durante largos periodos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que el estrés es una respuesta humana natural ante situaciones difíciles, pero que una exposición excesiva o persistente puede afectar el bienestar y el funcionamiento cotidiano.

“El estrés es una señal de alerta que nos mantiene en vigilia ante cualquier tipo de amenaza que pueda generar daño a nuestra integridad”, explica Sirley Miranda, docente de Medicina de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz). Reconocer esta respuesta permite identificar cuándo una situación puntual comienza a afectar la vida cotidiana.

¿Qué hábitos pueden ayudar a gestionar el estrés académico?

La OMS recomienda incorporar prácticas sencillas a la rutina diaria para afrontar el estrés. Entre ellas están mantener una rutina que permita organizar los momentos de alimentación, estudio, descanso, ejercicio y ocio; cuidar la higiene del sueño mediante horarios regulares y reducir el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir. También aconseja realizar actividad física con regularidad, incluso mediante actividades como caminar, mantener el contacto con personas de confianza y cuidar la alimentación y la hidratación.

Tatiana Montoya, docente de Psicología de Unifranz, considera que aprender a establecer límites y gestionar las emociones es fundamental. “El estrés puede ser manejable. Es importante poner límites porque el estrés es cuando da ganas de escapar de un lugar donde ya está en un extremo. Cuando uno está estresado es porque no ha puesto límites o no ha gestionado sus emociones”, señala.

Estas medidas no sustituyen la atención profesional cuando existe un problema de salud mental. La propia OMS recomienda buscar ayuda cuando resulta difícil afrontar el estrés y este empieza a afectar el funcionamiento cotidiano.

¿Por qué el descanso y la actividad física son importantes?

La actividad física, el descanso adecuado y la organización del tiempo pueden formar parte de una rutina de autocuidado. También pueden incorporarse ejercicios de respiración y prácticas de atención plena, siempre considerando las necesidades y circunstancias de cada persona. La OMS recomienda mantener horarios regulares de sueño, limitar el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir y realizar actividad física durante el día.

Mantener vínculos de apoyo también puede contribuir al bienestar. Compartir preocupaciones y sentimientos con familiares, amigos o personas de confianza puede ayudar a reducir la sensación de aislamiento frente a las exigencias académicas. Del mismo modo, una alimentación equilibrada, horarios regulares y una hidratación suficiente forman parte de hábitos saludables.

¿Cuándo es recomendable buscar apoyo profesional?

Cuando el estrés o la ansiedad comienzan a interferir de manera persistente con los estudios, las relaciones personales o las actividades cotidianas, el acompañamiento profesional adquiere especial importancia. La terapia cognitivo-conductual (TCC) es una intervención psicológica basada en evidencia que puede utilizarse para trabajar la relación entre pensamientos, emociones y comportamientos en determinados problemas de salud mental; la indicación de una intervención depende de la situación y de la valoración de un profesional.

“Al cambiar los pensamientos se cambian los comportamientos, los comportamientos hacen que la interrelación mejore entre los seres humanos”, explica Montoya, al destacar la importancia de revisar la manera en que las personas interpretan y enfrentan determinadas situaciones.

No existe una única estrategia que funcione de la misma manera para todos. Por ello, las prácticas de autocuidado pueden complementarse con orientación profesional cuando el malestar persiste, aumenta o afecta diferentes áreas de la vida.

¿Qué aporta la investigación universitaria al bienestar estudiantil?

El abordaje del estrés también puede convertirse en una oportunidad para la investigación. Un ejemplo es Basilix Gummies, un proyecto desarrollado por un grupo de estudiantes de Bioquímica y Farmacia de Unifranz, que investiga la formulación de gomitas elaboradas a base de albahaca (Ocimum basilicum) como una posible alternativa para contribuir al manejo del estrés y la ansiedad leve en jóvenes universitarios.

“Nuestro proyecto consiste en la formulación y evaluación de gomitas medicinales elaboradas a base de albahaca (Ocimum basilicum), denominadas Basilix Gummies, como una alternativa farmacéutica natural para contribuir al manejo del estrés y la ansiedad leve en jóvenes universitarios”, explica Alejandra Villazón.

La propuesta parte de la investigación de las propiedades de esta planta y busca evaluar una presentación diferente para su posible aprovechamiento. “Nos dimos cuenta de que la albahaca tiene muchos beneficios, pero el que más nos llamó la atención fue su efecto ansiolítico y adaptógeno”, añade la estudiante.

Este tipo de proyectos integradores vincula el conocimiento adquirido en la universidad con necesidades concretas. Los estudiantes pueden investigar problemas de su entorno, desarrollar propuestas y evaluar posibles respuestas, fortaleciendo así su experiencia práctica durante la formación profesional.

Los productos, prototipos, proyectos o desarrollos descritos corresponden a proyectos con fines exclusivamente formativos, académicos y de investigación. Estos no cuentan con la autorización, registros sanitarios o permisos exigidos por la normativa vigente del país para su producción, distribución o comercialización.

¿Cómo reconocer cuándo el estrés académico requiere atención?

Aprender a gestionar el estrés no significa enfrentarlo siempre de manera individual. Si la tensión se mantiene durante un periodo prolongado, dificulta el desempeño académico, altera las relaciones personales o afecta las actividades cotidianas, buscar orientación profesional puede ser un paso importante.

“El estrés es normal experimentarlo en distintas etapas de la vida, pero aprender a manejarlo es esencial. Si sientes que el estrés está afectando varias áreas de tu vida, es importante consultar con un psicólogo”, recomienda Miranda.

Por otro lado, el manejo del estrés académico combina hábitos saludables, estrategias psicológicas y acompañamiento profesional. Al mismo tiempo, la investigación universitaria puede contribuir a comprender las necesidades de los estudiantes y explorar nuevas alternativas de bienestar.

Sin embargo, el contenido es solamente informativo y no sustituye una evaluación profesional. Si el estrés o la ansiedad persisten o afectan la vida cotidiana, es importante buscar apoyo de un profesional en salud mental.