Educación online y movilidad social: estudiar sin dejar de trabajar para transformar el futuro

Educación online y movilidad social: estudiar sin dejar de trabajar para transformar el futuro

Para muchos trabajadores bolivianos, la universidad fue durante años una meta postergada. No por falta de interés, sino por horarios rígidos, responsabilidades familiares o la necesidad inmediata de generar ingresos. Hoy, la educación online y semipresencial se ha convertido en un puente concreto hacia la movilidad social, permitiendo que empleados, emprendedores y jóvenes de áreas rurales avancen profesionalmente sin abandonar sus actividades diarias.

David Tonconi Flores, auxiliar de oficina en una empresa financiera, lo resume con una frase directa: “No pierdan tiempo. No pierdan tiempo porque el tiempo pasó rápido”. Actualmente estudia Contaduría Pública en Unifranz Online, motivado por el deseo de escalar profesionalmente dentro del sector financiero.

En su caso, la flexibilidad ha sido determinante. “Voy escuchando, camino hacia el trabajo, los audiolibros y ya después en la noche veo el contenido teórico”, explica. Esa combinación entre recursos digitales y organización personal le permite cumplir con su jornada laboral y avanzar en sus estudios. Más aún, asegura que el proceso ha impactado en su desempeño profesional. “Me ha hecho más eficiente, más completo. La disciplina y el orden que tenemos que tener lo aplico en mi trabajo”.

La educación online no solo facilita el acceso, sino que modifica hábitos. El estudiante ya no depende exclusivamente de un aula física; transforma tiempos muertos en espacios productivos y convierte la autogestión en una competencia clave.

Para Francisco Sánchez, de 34 años y oriundo de la provincia Tapacarí, el cambio tiene un componente simbólico. “Tal vez nosotros, como de áreas rurales, habíamos considerado que la universidad era solo para los que tienen plata. Pero viendo la realidad no es tanto así”, reflexiona.

Casado y padre de un hijo, trabaja en Cochabamba para una fundación de ayuda humanitaria, con un horario de 8:30 a 17:30. Su rutina no le impedirá concluir Ingeniería Comercial en Unifranz Online. “Saco el tiempo en las noches para poder estudiar”, afirma. La modalidad semipresencial le permitió retomar un sueño largamente postergado: “Siempre pensaba encontrar una universidad que tenga un sistema que me permita trabajar y estudiar”.

Su meta es emprender. “Mi sueño es tener un emprendimiento y generar mi propio ingreso, ser el gerente de mi empresa”. La educación, en este caso, no es solo una aspiración académica, sino una herramienta para generar independencia económica y liderazgo.

Esa misma lógica impulsa a Gean Carlos Zavala, de 32 años, quien combina la gestión de su negocio familiar —una tienda llamada “La cazuela de la abuela”— con la carrera de Publicidad y Marketing en Unifranz Online. Su jornada transcurre entre clientes, proveedores y estrategias comerciales improvisadas. Cuando hay un espacio libre, abre la plataforma virtual y avanza en sus talleres.

“Estaba buscando una modalidad que se ajuste a no dejar de trabajar para seguir estudiando”, cuenta. Lo que encontró fue una dinámica que integra teoría y práctica. “Actualmente estamos aplicando los conocimientos a través de publicaciones en redes sociales, videos y el manejo de la marca”, explica.

En su experiencia, los talleres presenciales cumplen una función clave: “Te ayudan a solidificar el conocimiento que tienes en plataforma, pero también la retroalimentación de los docentes es muy práctica”. La educación deja de ser abstracta y se convierte en una herramienta inmediata para fortalecer el negocio.

Las historias de David, Francisco y Gean comparten un denominador común: la universidad dejó de ser un espacio exclusivo para quienes pueden dedicarle tiempo completo. La flexibilidad horaria, el acceso a audiolibros, plataformas amigables y encuentros presenciales estratégicos permiten compatibilizar estudio, empleo y familia.

Pero el impacto va más allá de la organización del tiempo. En cada testimonio aparece la idea de crecimiento personal y profesional. David habla de eficiencia; Francisco, de romper barreras culturales; Gean, de potenciar su emprendimiento sin descuidar su familia.

En Bolivia, donde muchos jóvenes ingresan temprano al mercado laboral, la educación online se posiciona como una alternativa que democratiza oportunidades. Permite que un auxiliar financiero aspire a cargos superiores, que un trabajador de una fundación proyecte su propia empresa y que un comerciante fortalezca su marca con estrategias profesionales.

“No lo pensemos dos veces, arriesgaremos porque el que no arriesga no gana”, aconseja David. Su mensaje sintetiza el espíritu de esta nueva generación de estudiantes: trabajadores que no esperan condiciones ideales, sino que reorganizan su realidad para avanzar.

Unifranz Online, en este contexto, se convierte en una herramienta de movilidad social. No reemplaza el esfuerzo, pero elimina barreras históricas como la distancia, los horarios inflexibles o la incompatibilidad con el empleo. Y en esa combinación entre disciplina personal y tecnología educativa, miles de historias comienzan a cambiar de rumbo.