Economía creativa en Cochabamba: el Sensorium convirtió el FIEC 2026 en una experiencia

El Sensorium cerró la primera jornada del IV Foro Internacional de Economía Creativa (FIEC 2026) en la Casona Muyurina, con música, gastronomía, gestión cultural e historias que mostraron cómo el talento puede convertirse en empleo, negocios y oportunidades.
La economía creativa en Cochabamba tiene números, pero también tiene rostros, historias y experiencias. Esa fue una de las ideas que dejó el Sensorium – Encuentro Creativo. La actividad cerró la primera jornada del IV Foro Internacional de Economía Creativa (FIEC 2026) en la Casona Muyurina.
“La creatividad de nuestro pueblo es infinita. Hoy vemos cómo miles de jóvenes bolivianos están transformando sus ideas en empresas, en arte, en tecnología y en soluciones que cambian vidas. Esa es la fuerza que queremos visibilizar desde este foro”, afirmó Verónica Ágreda, la rectora de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz).
Una antigua casona que conserva la memoria de otra época —con patios, flores, corredores y árboles centenarios— se convirtió durante unas horas en un escenario para experimentar aquello que durante el día había sido explicado mediante cifras. Investigaciones y modelos de negocio mostraron que la creatividad también puede generar empleo, ingresos y nuevas oportunidades económicas.
Había música, bocadillos, cócteles y emprendimientos. Había artistas, gestores culturales, empresarios, académicos, autoridades e invitados especiales. Pero, sobre todo, había historias.
Y esas historias ayudaron a poner rostro a un sector que en Cochabamba ya tiene una dimensión económica significativa.
¿Cuánto mueve la Economía Creativa en Cochabamba?
El Censo de Economía Naranja de Cochabamba, realizado entre 2022 y 2023 por el Instituto de Progreso Económico Empresarial (IPEE) de Unifranz, identificó 2.260 unidades económicas creativas en el municipio y estimó 94.200 empleos vinculados al sector, de los cuales 23.550 corresponden a empleos directos.
La gastronomía representa el 54% de las actividades identificadas, seguida por la moda, con 9%; la industria de productos, con 8%; y las artesanías, con 5%. El estudio también mostró un desafío para la consolidación de estos emprendimientos: el 68% de las unidades identificadas era informal.
Los datos ayudan a entender por qué la conversación sobre creatividad ya no se limita al ámbito cultural. Detrás de cada actividad hay personas, emprendimientos, proveedores, consumidores y cadenas productivas.
En otras palabras, la economía creativa no solo produce ideas; también produce actividad económica y empleo.
De los números a las historias
Durante la primera jornada del FIEC 2026 se habló de talento, territorio, turismo, gastronomía, tecnología, clústeres y nuevos modelos de negocio. El Sensorium llevó esa conversación a otro terreno, el de las experiencias personales.
Con la conducción de Rolando López, vicerrector de Unifranz Cochabamba, el conversatorio se apartó del formato tradicional. Hubo humor, recuerdos, preguntas, improvisación, reflexión y momentos de emoción.
Ronaldo Rocha, músico y gestor cultural, habló de su experiencia más allá de los escenarios. Recordó el trabajo desarrollado entre 2010 y 2016 junto a un colectivo de artistas en Santa Cruz y cómo aquella iniciativa terminó dejando una huella en nuevas generaciones de músicos.
Xiomara Zambrana, directora del Instituto Mujer Empresa, llevó la conversación hasta las raíces de los emprendimientos familiares. Compartió la historia de las Hermanitas Tantacalle, un proyecto artesanal que busca combinar saberes tradicionales, identidad y herramientas digitales para ampliar sus mercados sin perder el vínculo con su comunidad.
Y Denisse Dalence, presidenta de la Cámara Departamental de Gastronomía de Cochabamba, puso sobre la mesa una idea poderosa: detrás de un plato existe mucho más que comida. Hay productores, mercados, familias, comercialización, servicios y una cadena de personas que hacen posible la experiencia gastronómica.
En una ciudad reconocida por la UNESCO como Ciudad Creativa de la Gastronomía desde 2017, esa cadena adquiere una dimensión particular.
Cuando el talento encuentra un mercado
Uno de los momentos centrales del Sensorium surgió al hablar de emprendimiento gastronómico y modelos de negocio. La premisa fue clara. El talento, por sí solo, no constituye un negocio.
Para que una idea creativa se convierta en actividad económica necesita encontrar un problema que resolver, un público, un mercado, una propuesta de valor y una experiencia por la que alguien esté dispuesto a pagar.
La reflexión atravesó las distintas historias compartidas durante la noche.

Desde la música hasta los textiles; desde la gastronomía hasta las artes escénicas, el talento puede convertirse en una fuente de ingresos cuando logra conectarse con necesidades reales y con personas dispuestas a consumir, participar o adquirir aquello que se crea.
Esa conexión entre creatividad y mercado fue, precisamente, uno de los temas centrales del FIEC 2026. El desafío planteado por el foro es cómo conectar el talento creativo de un territorio con tecnología, conocimiento, emprendimiento y oportunidades económicas.
Cultura que genera empleo y nuevas cadenas de valor
Ivette Mercado, gestora cultural vinculada al proyecto Martadero, compartió una experiencia construida durante años desde la gestión colectiva y el aprendizaje práctico.
Su relato mostró otra dimensión de la economía creativa, la capacidad de un proyecto cultural para generar públicos, empleo y cadenas productivas.
Entre las experiencias mencionadas estuvo La Imagen Ausente, una propuesta de teatro inmersivo desarrollada con personas con discapacidad visual que alcanzó a cerca de 2.000 espectadores.
La historia permitió mirar la cultura desde otro ángulo, no solamente como expresión artística, sino también como un espacio donde pueden encontrarse creatividad, inclusión, innovación, trabajo y actividad económica.
Eso explica, en parte, por qué las cifras del Censo de Economía Naranja adquieren otra dimensión cuando se las observa desde las historias personales.
Las 2.260 unidades económicas creativas no son solamente una cifra. Son personas que cocinan, diseñan, producen, programan, crean, gestionan, venden, enseñan y transforman conocimientos en productos o servicios. Los 94.200 empleos vinculados tampoco son solamente una estadística, representan una red económica que conecta actividades, familias y emprendimientos.
Una economía que también se puede sentir
El Sensorium terminó siendo algo más que el cierre de una jornada. Fue una especie de resumen emocional del IV Foro Internacional de Economía Creativa.
Durante el encuentro, especialistas, académicos, emprendedores y representantes de distintos sectores debatieron cómo transformar el talento de los territorios en oportunidades sostenibles. La noche llevó esa discusión a un escenario diferente, a una canción, un plato, un tejido, una obra, una conversación. Y también un aplauso y alguna lágrima.
En la Casona Muyurina, la economía creativa dejó por unas horas las diapositivas, los indicadores y los conceptos para convertirse en algo tangible. Una experiencia.
Es que detrás de las cifras hay personas. Detrás de cada emprendimiento hay una historia. Y detrás de cada historia existe la posibilidad de conectar creatividad, identidad y mercado.
Esa fue quizá la imagen precisa para cerrar la primera jornada del FIEC 2026. La Economía Creativa de Cochabamba no es solamente algo que se puede medir, también es algo que se puede escuchar, probar, mirar y sentir.