Docente es reconocida con el TOYP por una década de impacto social

Durante una década, Miriam Doritza Bautista Callisaya ha llevado la investigación y el conocimiento médico más allá de las aulas, hasta comunidades rurales, periurbanas y poblaciones en situación de vulnerabilidad. En ese camino encontró barreras de distancia e idioma, pero también oportunidades para convertir la investigación en acciones orientadas a mejorar la calidad de vida de las personas.
“Como médico, docente e investigadora, esto es un gran logro, no solo para mí, sino para la comunidad universitaria”, afirma Bautista, docente de la carrera de Medicina de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) sede La Paz, quien recibió el Premio TOYP La Paz 2026 en la categoría Logros y Superación Personal, como reconocimiento a una trayectoria marcada por la investigación científica, el servicio y el trabajo con la comunidad.
El TOYP (Ten Outstanding Young Persons) es un programa internacional de Junior Chamber International (JCI) que reconoce a personas por sus logros sobresalientes y el impacto positivo que generan en sus comunidades, en ámbitos como la ciencia, la innovación, el liderazgo, la cultura y el servicio a la sociedad.
A lo largo de estos años, la labor de la académica llegó a comunidades rurales como Charaña, Coro Coro y Coroico; zonas periurbanas como Achocalla y Alpacoma, además de espacios urbanos. Este recorrido se desarrolló mediante alianzas con organizaciones no gubernamentales, instituciones públicas y actores de la sociedad civil.
Entre los proyectos que forman parte de esta trayectoria se encuentran investigaciones realizadas con personas con discapacidad, acompañadas de acciones de promoción, prevención y rehabilitación, además de iniciativas como la implementación de huertos escolares en distintas comunidades.
“Además de presentar resultados estadísticos, estos van acompañados de actividades de la comunidad, es decir, la trascendencia del aula hacia la comunidad”, explica la docente. Para Bautista, los resultados científicos cobran mayor relevancia cuando permiten generar proyectos capaces de responder a problemáticas concretas y sostenerse en el tiempo.
El trabajo que realizó en territorio también estuvo marcado por desafíos que la obligaron a adaptar las estrategias de intervención. En algunas comunidades fue necesario recurrir a traductores debido al predominio del idioma aymara, mientras que las distancias implicaron viajes de entre dos y cinco horas para llegar a poblaciones y viviendas dispersas.
Durante estas experiencias, los equipos identificaron personas con discapacidad que permanecían aisladas o en situación de abandono. Estas realidades permitieron establecer vínculos con instituciones y autoridades para impulsar propuestas de atención y mejorar las condiciones de estos grupos poblacionales.
Bautista ha orientado su trabajo hacia una investigación que no se limita a describir una realidad, sino que busca aportar respuestas a partir de las necesidades identificadas.
Su trayectoria también está vinculada al fortalecimiento de la investigación universitaria mediante su participación en el Comité de Investigación, el Comité de Extensión y Vinculación con la Sociedad y los Semilleros Científicos. Desde estos espacios promovió la formación de nuevos investigadores y el desarrollo de proyectos vinculados con las necesidades de la sociedad.
“El estudiante de Unifranz desarrolla dentro del aula conocimiento académico, sale hacia la comunidad y desarrolla habilidades blandas y habilidades de comunicación con la sociedad. Retorna a la universidad y realizamos actividades de reflexión y criterio científico”, señala. Para Bautista, esta dinámica permite que la formación profesional dialogue con problemáticas reales y se convierta posteriormente en investigación y nuevas propuestas.
La docente destaca que el vínculo construido con las comunidades puede mantenerse incluso después de que los estudiantes concluyen el semestre o egresan de la carrera. En algunos casos, retornan motivados por la empatía generada durante el proceso y participan en la continuidad o mejora de los proyectos desarrollados.
Luego de cerca de diez años trabajando en promoción, prevención, diagnóstico y rehabilitación, Bautista proyecta ahora la consolidación de una fundación de rehabilitación integral destinada principalmente a personas con discapacidad, adultos mayores y otras poblaciones que requieren atención especializada. La iniciativa busca integrar asistencia, investigación, docencia y vinculación con la comunidad.
“El equipo integral e interdisciplinario ya se encuentra conformado, pero además deseamos invitar a la población, organizaciones gubernamentales, no gubernamentales y a la misma sociedad civil para que puedan acompañar”, explica Bautista.
El Premio TOYP La Paz 2026 representa así no solo un reconocimiento al camino recorrido, sino también un impulso para continuar desarrollando iniciativas que aporten a la inclusión, la salud y la mejora de la calidad de vida de poblaciones vulnerables.
Este enfoque forma parte de la formación que impulsa la carrera de Medicina de Unifranz, donde el aprendizaje integra conocimientos científicos, práctica, investigación y contacto con contextos reales. La vinculación temprana con la comunidad permite que los futuros médicos desarrollen no solo competencias clínicas, sino también pensamiento crítico y sensibilidad frente a las necesidades de la población, elementos que fortalecen una formación orientada a la calidad académica y al ejercicio profesional responsable.