¿Cómo cambia el diseño instruccional con la inteligencia artificial?

¿Cómo cambia el diseño instruccional con la inteligencia artificial?

La inteligencia artificial está transformando el diseño instruccional al permitir generar contenidos, actividades, evaluaciones, rúbricas y retroalimentación con mayor rapidez. Sin embargo, la IA no reemplaza el criterio pedagógico: el docente debe definir qué enseñar, para qué hacerlo y cómo adaptar el aprendizaje a las necesidades de cada estudiante.

Esta fue una de las principales conclusiones del panel “Diseño instruccional en la era de la IA: herramientas, criterios y nuevas competencias”, desarrollado durante el VII Foro Internacional de Innovación Educativa (FIIE) 2026, organizado por la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz).

El panel fue moderado por Jimmy Venegas, decano académico de Unifranz, y contó con Patricia Marín, presidenta de la Asociación Nacional de Establecimientos Educativos Privados de Bolivia; Ricardo Román, director del Colegio Alberto Blest Gana; Humberto Portocarrero, subdirector de Saint Andrew’s School; Rodrigo Fábrega, director de Fundación Puente y profesor invitado en el MIT Media Lab; y Cristina Aranda, consultora especializada en digitalización, Big Data e inteligencia artificial.

¿Qué es el diseño instruccional en la era de la IA?

El diseño instruccional es el proceso mediante el cual se planifican objetivos, contenidos, actividades, evaluaciones y experiencias para favorecer el aprendizaje.

Con la inteligencia artificial, algunas de estas tareas pueden realizarse con mayor rapidez. La tecnología puede ayudar a generar materiales, proponer actividades, elaborar evaluaciones o entregar retroalimentación inicial.

Pero automatizar una tarea no equivale a tomar una decisión pedagógica.

Patricia Marín resumió uno de los principios centrales del debate: “Tenemos que conocer cómo aprende el cerebro humano”. Para la especialista, la capacitación docente debe abarcar IA, pero también neurociencias y psicología del aprendizaje.

Este enfoque coincide con la evolución que Unifranz analiza sobre IA y competencias humanas en el diseño educativo, donde se plantea que la tecnología debe integrarse sin perder de vista las capacidades humanas.

¿La inteligencia artificial reemplaza al docente?

No. La IA puede automatizar determinadas tareas, pero el docente mantiene funciones esenciales como interpretar el contexto, acompañar al estudiante, orientar el aprendizaje y tomar decisiones pedagógicas.

Ricardo Román explicó esta transformación de manera directa: “El alumno aprende haciendo y el profesor deja de ser el que más sabe, sino que se convierte en un guía”.

El cambio supone que el profesor deje de ser entendido principalmente como transmisor de información. Su papel se orienta cada vez más hacia la mediación, la formulación de preguntas, la orientación y el acompañamiento.

Unifranz también ha documentado este cambio. Mario Ariel Quispe, jefe de Enseñanza y Aprendizaje, sostiene que “la era digital ha alterado profundamente la forma en que enseñamos y aprendemos”.

¿Qué competencias necesita un docente para utilizar IA?

Un docente necesita combinar competencias tecnológicas, pedagógicas, éticas y humanas.

Entre las principales están:

  • Comprender cómo funcionan las herramientas de IA.
  • Evaluar la calidad y confiabilidad de sus resultados.
  • Diseñar actividades en las que la IA tenga un propósito pedagógico.
  • Personalizar experiencias de aprendizaje.
  • Utilizar datos y evidencias para tomar decisiones.
  • Promover pensamiento crítico y autonomía.
  • Proteger la privacidad y respetar principios éticos.
  • Mantener la interacción humana como parte del aprendizaje.

La UNESCO establece 15 competencias para docentes en materia de IA, organizadas en cinco dimensiones: mentalidad centrada en el ser humano, ética de la IA, fundamentos y aplicaciones, pedagogía y aprendizaje profesional.

¿Por qué la pedagogía de la pregunta gana importancia?

Rodrigo Fábrega planteó que una educación mediada por inteligencia artificial debe fortalecer la capacidad de preguntar.

“Tenemos que avanzar hacia una pedagogía de la pregunta”, sostuvo.

La idea resulta relevante porque la IA puede generar respuestas rápidamente, pero una respuesta automática no garantiza que el estudiante haya comprendido el problema.

La pregunta obliga a investigar, comparar, cuestionar y construir conocimiento. En este escenario, el docente puede utilizar la IA no solamente para entregar respuestas, sino para generar situaciones que despierten curiosidad y análisis.

¿Qué habilidades humanas se vuelven más importantes?

Cristina Aranda destacó la curiosidad, la inteligencia emocional y social, el pensamiento crítico y la capacidad de diálogo.

Estas competencias permiten complementar las capacidades de la IA. Una herramienta puede producir información, pero corresponde a las personas determinar qué información es pertinente, qué significado tiene y cómo debe utilizarse.

La experiencia de Unifranz sobre IA y aprendizaje personalizado muestra que la tecnología puede apoyar procesos adaptados al ritmo y necesidades de cada estudiante, siempre dentro de una estrategia educativa.

¿Por qué es importante aprender a transferir conocimientos?

Humberto Portocarrero puso el énfasis en la aplicación del conocimiento.

“Tienen que poderlo transferir”, señaló.

Esto significa que aprender no debe limitarse a recordar conceptos. Un estudiante necesita utilizar lo aprendido para resolver problemas, enfrentar situaciones nuevas y conectar conocimientos con contextos diferentes.

La IA puede facilitar simulaciones, ejemplos y escenarios diversos, pero el diseño de estas experiencias requiere decisiones pedagógicas.

¿Cómo debería utilizarse la IA en el diseño instruccional?

La inteligencia artificial debería utilizarse como una herramienta de apoyo al diseño y al acompañamiento educativo, no como sustituto del criterio docente.

Una integración adecuada puede seguir cinco principios:

  1. Definir primero el objetivo de aprendizaje.
  2. Seleccionar después la herramienta tecnológica pertinente.
  3. Verificar los contenidos generados por IA.
  4. Adaptar las actividades al contexto y características de los estudiantes.
  5. Evaluar si la tecnología realmente mejora el aprendizaje.

Unifranz ha planteado precisamente que la IA puede automatizar tareas y permitir que el docente se concentre en un acompañamiento pedagógico más humano.

¿Cuál es el principal desafío del diseño instruccional con IA?

El principal desafío es evitar que la velocidad de la tecnología sustituya la reflexión pedagógica.

La inteligencia artificial puede producir una secuencia didáctica en segundos, pero no puede decidir por sí sola qué experiencia necesita un estudiante, qué contexto debe considerarse o qué aprendizaje tiene verdadero valor.

Por eso, el futuro del diseño instruccional no depende de elegir entre docentes o inteligencia artificial. Depende de aprender a combinar tecnología, evidencia pedagógica, pensamiento crítico y vínculo humano para construir experiencias educativas más pertinentes.