Diez emprendimientos que transforman residuos en oportunidades son premiados por Ideas Circulares

Diez emprendimientos bolivianos que convierten residuos en nuevos productos, promueven modelos de negocio sostenibles y generan impacto social fueron reconocidos como ganadores del Fondo Concursable Ideas Circulares, una iniciativa impulsada por la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), a través del Instituto de la Mujer y Empresa (IME), y el programa ProUrbano de la Cooperación Alemana (GIZ), cofinanciado por la Unión Europea y Alemania.
Los proyectos seleccionados son A Toda Llama, Awaj Warmi, D’addario, Dynamic Green, El Turere Punto Lila, Éxtasis Bio Carbón, Mangar Calzados, Sumaj Qhana Kolla, Tunic y Warmis Recicbol, elegidos entre 112 postulaciones provenientes de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. Después de un proceso de evaluación, capacitación y mentorías, 20 iniciativas llegaron a la etapa semifinal y finalmente diez fueron seleccionadas para acceder al financiamiento y acompañamiento especializado.
El fondo moviliza hasta 85.000 euros en recursos no reembolsables para apoyar a microempresas, pequeñas y medianas empresas, startups y asociaciones de recuperadores de base que desarrollan soluciones vinculadas a la economía circular. Más allá del incentivo económico, el programa contempla un proceso de formación, mentorías individuales y seguimiento técnico para que las iniciativas puedan implementar sus proyectos y consolidar su crecimiento.
La economía circular propone reemplazar el modelo tradicional de producir, consumir y desechar por otro que prolonga la vida útil de los materiales y productos mediante la reutilización, el reciclaje, la reparación y el aprovechamiento de residuos, reduciendo la presión sobre los recursos naturales y generando beneficios económicos, sociales y ambientales.
La directora ejecutiva del Instituto de la Mujer y Empresa (IME), Xiomara Zambrana, destacó que el contexto económico del país no impidió que los emprendedores continuaran apostando por sus iniciativas.
«Estar aquí significa que diez proyectos decidieron que sus ideas valían la pena y que la economía circular no puede esperar a que el país se acomode. Bolivia necesita de la economía circular para seguir avanzando», afirmó durante la premiación.
La convocatoria despertó un amplio interés en el ecosistema emprendedor. De las 112 propuestas recibidas, 64 fueron lideradas por mujeres, consolidando uno de los principales enfoques del fondo: fortalecer iniciativas con impacto ambiental, económico y social, al tiempo que promueve la inclusión de asociaciones de recuperadores de base, un sector históricamente invisibilizado.
Además del financiamiento, los participantes recibieron formación en teoría del cambio, gestión ambiental, comunicación estratégica, negociación de impacto y emprendimientos circulares, junto con mentorías personalizadas para fortalecer sus propuestas antes de la selección final.
Para Ronald Pasig, jefe del equipo de Economía Circular de ProUrbano-GIZ, el valor diferencial del programa está precisamente en ese acompañamiento.
«No solamente se entrega el dinero. También se brinda asesoramiento y seguimiento a los emprendimientos para que puedan sacar el mayor provecho de esta oportunidad y desarrollar proyectos exitosos», señaló.
Los diez emprendimientos ganadores representan distintas formas de aplicar la economía circular. Hay iniciativas dedicadas al reciclaje de textiles y prendas de vestir; recuperación y clasificación de residuos urbanos; valorización de residuos de construcción; producción de biocarbón a partir de residuos orgánicos; reutilización de aceites de cocina usados para fabricar productos de limpieza; aprovechamiento de pieles de pescado; innovación en calzado sostenible y proyectos para reducir desperdicios en la industria alimentaria.
Para los propios emprendedores, el reconocimiento representa un impulso para acelerar procesos que, en muchos casos, venían desarrollándose desde hace años.
La presidenta de la Asociación de Recuperadores de Base Recicla Tu Mundo, Morelia Molina, impulsora del proyecto El Turere Punto Lila, afirmó que el premio trasciende a su organización.
«Este premio no solo reconoce un proyecto, sino una vida de perseverancia, dignidad y lucha de cientos de recolectores que aportan al cuidado del medio ambiente. Hoy celebramos que el trabajo de los recicladores está siendo visto, valorado y reconocido.»
En tanto, Berta Gegner, cofundadora y CEO de Tunic, empresa que da una segunda vida a prendas, zapatos y accesorios en desuso, aseguró que el fondo permitirá ampliar el impacto que ya genera el emprendimiento.
«Este reconocimiento significa muchísimo para nosotros. Es un impulso para seguir creciendo, fortaleciendo nuestro trabajo y ampliando el impacto que ya estamos generando. Demostramos que todos podemos ser parte del cambio dando una segunda vida a prendas que habían sido olvidadas.»
Uno de los proyectos más innovadores es D’addario, que transforma pieles de paiche provenientes de planes de aprovechamiento sostenible en artículos de marroquinería de alto valor agregado.
Su representante, Iván Fernández, explicó que el proyecto integra conservación ambiental, economía circular y desarrollo local.
«Convertimos un subproducto que normalmente sería desechado en accesorios de lujo sostenible. Este reconocimiento también visibiliza el trabajo que durante muchos años realizaron las organizaciones de conservación junto a las comunidades indígenas y pescadoras que realizan el aprovechamiento sostenible y son nuestros proveedores.»
Otra de las iniciativas premiadas fue Éxtasis Bio Carbón, que desarrolla un sistema para convertir residuos orgánicos generados por la industria de bebidas en biochar, un material capaz de mejorar la calidad de los suelos y capturar carbono.
Su representante, Denis Rivera, destacó que el financiamiento permitirá acelerar el crecimiento del proyecto.
«Cada centavo de este premio va a lograr que demos el siguiente paso. Queremos transformar residuos orgánicos en biochar para devolver a la tierra lo que obtenemos de ella y aportar a una producción más sostenible.»
Por su parte, la consultora senior en sostenibilidad Fernanda Achá, quien acompañó técnicamente a los participantes durante el proceso de mentoría, resaltó que el diseño del fondo respondió a las necesidades reales de los emprendedores.
«Hemos logrado construir un fondo que realmente escucha las necesidades del día a día de los emprendedores. No siempre es posible acceder a recursos para maquinaria o infraestructura, y este programa fue pensado precisamente para apoyar ese crecimiento.»
Tras la premiación, los organizadores anunciaron que los diez proyectos continuarán recibiendo asistencia técnica y serán incorporados a campañas de difusión, ruedas de negocios y espacios de articulación con otros actores del ecosistema de innovación sostenible.
Con esta primera versión del fondo, Ideas Circulares busca demostrar que los residuos pueden convertirse en una oportunidad para generar nuevos negocios, empleo verde e innovación, sentando las bases para una economía más resiliente y sostenible en Bolivia.