Día Mundial Sin Tabaco: prevenir el consumo en jóvenes, el gran desafío para salvar vidas en Bolivia

Día Mundial Sin Tabaco: prevenir el consumo en jóvenes, el gran desafío para salvar vidas en Bolivia

Cada 31 de mayo, el mundo conmemora el Día Mundial Sin Tabaco, una fecha impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para alertar sobre los efectos devastadores del tabaquismo y promover políticas de prevención frente a una de las principales causas de muerte evitable en el planeta. Este año, el llamado se centra en proteger a niños y jóvenes de una industria que, según la OMS, continúa diseñando productos y estrategias para captar nuevos consumidores.

Las cifras reflejan la magnitud del problema. La OMS estima que más de ocho millones de personas mueren cada año por enfermedades relacionadas con el tabaco, mientras que 1,2 millones de esas muertes corresponden a personas no fumadoras expuestas al humo ajeno. A nivel mundial, más de 40 millones de adolescentes consumen tabaco y alrededor de 15 millones utilizan cigarrillos electrónicos.

En Bolivia, el panorama también preocupa. Datos de la OPS/OMS señalan que el 7,4 % de la población consume tabaco y que el 9,6 % de los usuarios opta por cigarrillos electrónicos. Además, el Ministerio de Salud y la OPS reportan que el tabaquismo provoca más de 4.600 muertes al año en el país, consolidándose como uno de los problemas de salud pública más persistentes.

La existencia del Día Mundial Sin Tabaco responde precisamente a la necesidad de generar conciencia sobre estos riesgos. La OMS advierte que la industria tabacalera utiliza sabores atractivos, empaques coloridos y campañas digitales para seducir principalmente a adolescentes y jóvenes, quienes tienen hasta nueve veces más probabilidades de vapear que los adultos.

El impacto del consumo va mucho más allá del cáncer de pulmón. Especialistas advierten que fumar incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares, respiratorias crónicas, cáncer de boca, laringe, faringe e incluso afecciones en el esófago y el estómago.

“Al consumir el cigarrillo se produce una serie de sustancias que no pueden ser metabolizadas por el organismo. Más o menos se habla de 70 sustancias cancerígenas que se quedan en los pulmones produciendo cáncer”, explica Griselda Vargas, decana de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz.

Entre las sustancias tóxicas presentes en el humo del cigarro se encuentran nicotina, arsénico, plomo, amoníaco, monóxido de carbono y elementos radioactivos como el uranio, compuestos altamente dañinos para el organismo.

A pesar de la información disponible, el consumo persiste especialmente entre jóvenes y universitarios, donde el cigarro suele asociarse al alivio del estrés, la ansiedad o la presión académica. Sin embargo, especialistas sostienen que esa sensación de calma no proviene del tabaco en sí.

“Lo que relaja no es el tabaco, sino el ejercicio de respiración profunda que realiza la persona al fumar”, explica Liudmila Loayza, directora de la carrera de Psicología de Unifranz.

La normalización del hábito sigue siendo uno de los mayores desafíos. Ver fumar en espacios sociales o académicos genera la percepción de que el consumo es parte natural de la vida cotidiana. Frente a ello, expertos consideran fundamental fortalecer la educación preventiva, el pensamiento crítico y las alternativas saludables para manejar el estrés.

“La comunidad universitaria debe comprender que el respeto por la salud ajena también es una forma de educación”, añade Loayza.

Zero Smoke: tecnología boliviana para combatir el tabaquismo

En medio de este escenario, iniciativas innovadoras comienzan a surgir desde el ámbito académico. Una de ellas es “Zero Smoke”, un proyecto integrador desarrollado por Daleska Terán, estudiante de Ingeniería de Sistemas de Unifranz Cochabamba, que busca ayudar a las personas a dejar de fumar mediante una plataforma digital y una aplicación móvil.

La herramienta permite medir el nivel de dependencia al tabaco y ofrece planes personalizados con actividades respaldadas científicamente, como ejercicios de respiración, distracción y acompañamiento emocional.

“Mi objetivo es que la tecnología se convierta en un apoyo real para quienes desean dejar este hábito”, explica Terán.

El proyecto incorpora entrevistas con fumadores y asesoramiento médico para garantizar recomendaciones útiles y con respaldo científico. Incluso, trabaja en un modelo de inteligencia artificial que permitirá ofrecer tratamientos aún más personalizados.

Para Unifranz, este tipo de iniciativas forman parte de los llamados proyectos integradores, espacios académicos donde los estudiantes aplican conocimientos para resolver problemas reales.

Mientras el tabaquismo continúa cobrando millones de vidas en el mundo, el Día Mundial Sin Tabaco vuelve a recordar que la prevención sigue siendo la herramienta más efectiva. La combinación de educación, regulación, conciencia social y tecnología aparece hoy como la principal apuesta para evitar que nuevas generaciones caigan en una adicción que, aunque legal, continúa siendo letal.