Día Mundial del Turismo: experiencias, comunidades y tecnología redefinen la forma de viajar

El turismo ya no consiste únicamente en visitar un destino, tomar fotografías y regresar a casa. La búsqueda de experiencias, el contacto con comunidades, la naturaleza, la gastronomía y la posibilidad de aprender durante un viaje están modificando la relación entre viajeros y territorios. En Bolivia, esta transformación abre oportunidades para desarrollar productos turísticos vinculados con la cultura, la creatividad y las economías locales.
Este cambio se aceleró después de la pandemia, cuando la digitalización pasó a ocupar un lugar central en la planificación de los viajes y aumentó el interés por espacios abiertos y experiencias alejadas de los circuitos masivos. Así lo explica Juan Carlos Núñez, docente de la carrera de Turismo y Hotelería de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), quien señala que el viajero pasó de recurrir principalmente a las agencias a utilizar plataformas digitales para buscar información, organizar recorridos y tomar decisiones.
Entre las tendencias que cobraron fuerza aparecen los microviajes, el turismo comunitario y las visitas a espacios naturales. Núñez observa que destinos cercanos a La Paz, como Coroico, Charquini o Ventanani, recibieron mayor atención de personas que buscaban salir de los entornos urbanos y tener contacto con la naturaleza. También crecieron las experiencias vinculadas con comunidades y artesanos.
Del paisaje a la experiencia
Para Alex Paredes, experto en economía creativa y turismo creativo, el cambio puede entenderse como el paso hacia un turismo 4.0, en el que el objetivo es construir experiencias capaces de transformar al visitante.
“La experiencia más importante que le podemos entregar a un cliente de economía creativa es la transformación”, sostiene Paredes. Esto significa que el viajero no se limita a observar: puede participar en actividades agrícolas, aprender gastronomía tradicional junto a una comunidad o elaborar artesanías con maestros locales.
Esta perspectiva convierte a la cultura y la identidad en elementos centrales del producto turístico. En lugar de llevar al visitante solamente a conocer una artesanía terminada, por ejemplo, se puede incorporar el recorrido hasta el taller, mostrar cómo se transforma la materia prima y permitir que el turista conozca a quien desarrolla ese trabajo.
Núñez identifica precisamente en esta lógica una oportunidad para Bolivia. El turismo vinculado con el café, por ejemplo, puede mostrar al visitante el proceso completo, desde el cultivo hasta el tostado. De esta manera, una actividad productiva que inicialmente no estaba concebida como turística se integra a una experiencia y genera ingresos para distintos actores.
La misma dinámica puede aplicarse a la artesanía, la gastronomía, los textiles, la música o las tradiciones. El turismo deja así de funcionar como una actividad aislada y empieza a relacionarse con productores, comunidades, emprendimientos, transportistas, restaurantes, hoteles y otros sectores.
Un turismo que busca distribuir sus beneficios
El desafío no está solamente en atraer visitantes, sino también en distribuir la actividad turística entre diferentes territorios. Paredes considera que los nuevos profesionales del sector deberán comprender esta necesidad y evitar la concentración masiva de viajeros en unos pocos destinos.
“Está buscando las ofertas turísticas en distintos pueblos”, explica el experto, quien plantea una actividad más descentralizada y vinculada con comunidades y territorios que tradicionalmente quedan fuera de los principales circuitos.
Para Núñez, este enfoque también puede contribuir a mejorar las condiciones económicas de las comunidades. La economía creativa permite incorporar a microempresas y emprendimientos que encuentran en el turismo un nuevo mercado para sus productos y conocimientos. En su criterio, el resultado puede ser un modelo que genere ingresos, preserve la cultura y contribuya a la protección ambiental.
Este debate ocurre en un momento de expansión del turismo mundial. Según el World Travel & Tourism Council (WTTC), el sector aportó US$11,6 billones a la economía mundial en 2025, equivalentes al 9,8% del PIB global, y sostuvo 366 millones de empleos. Para 2026, el organismo proyecta una contribución de alrededor de US$12 billones y 376 millones de empleos.
Estos datos muestran que el turismo no es únicamente una actividad recreativa: tiene un peso significativo en la economía y el empleo. Al mismo tiempo, su crecimiento plantea nuevos desafíos relacionados con la sostenibilidad, la gestión de destinos, la tecnología, la conectividad y la distribución de los beneficios.
¿Por qué se celebra el Día Mundial del Turismo?
En este contexto se conmemora cada 27 de septiembre el Día Mundial del Turismo, una fecha establecida para destacar la importancia económica, social y cultural de esta actividad. La fecha coincide con el aniversario de la adopción de los Estatutos de la entonces Organización Mundial del Turismo, el 27 de septiembre de 1970.
La celebración busca llamar la atención sobre el papel del turismo en el desarrollo y promover una reflexión sobre la manera en que los viajes impactan en las personas, las comunidades y los territorios. En 2026, además, la agenda internacional pone el foco en la relación entre digitalización, inteligencia artificial y transformación del turismo, una tendencia que ya se refleja en la manera en que los viajeros buscan información, comparan destinos y diseñan sus recorridos.
La tecnología, sin embargo, no sustituye el componente humano que Paredes considera fundamental para el nuevo turismo. La experiencia se construye a partir del encuentro con el territorio y sus habitantes, mientras que las herramientas digitales pueden facilitar que esa experiencia sea descubierta, planificada y comercializada.
Para Bolivia, el reto consiste en convertir su diversidad natural y cultural en experiencias capaces de generar mayor valor. Núñez plantea que esto requiere también una articulación entre el sector público, el privado y la academia. La participación universitaria puede aportar nuevas ideas y profesionales preparados para diseñar productos y resolver problemas concretos de los destinos.
Así, el Día Mundial del Turismo encuentra en Bolivia una oportunidad para mirar más allá del número de visitantes. El desafío es construir un turismo que permita conocer, participar y aprender; que genere oportunidades para las comunidades y que utilice la tecnología para conectar al viajero con experiencias auténticas. En ese escenario, creatividad, identidad y territorio pueden convertirse en algunos de los principales activos para el futuro turístico del país.