Del CV al portafolio: la nueva forma de demostrar talento en el mercado laboral

Hace algunos años, una hoja de vida bien estructurada era suficiente para abrir la puerta a una entrevista laboral. Hoy, esa realidad está cambiando. Las empresas buscan candidatos que no solo digan qué saben hacer, sino que puedan demostrarlo mediante proyectos, experiencias y resultados concretos.
La transformación responde a un mercado laboral cada vez más dinámico, donde la digitalización, la inteligencia artificial y la economía del conocimiento han cambiado la forma de identificar el talento. El currículum sigue siendo importante, pero ha dejado de ser el principal diferenciador.
De acuerdo con el Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial, el 63% de las empresas considera que la brecha de habilidades es el principal obstáculo para su transformación, mientras que cerca del 40% de las competencias laborales cambiarán antes de 2030. En ese contexto, demostrar capacidades mediante experiencias reales se vuelve más relevante que acumular certificados.
Esta tendencia también es visible en Bolivia. Desde la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), el fortalecimiento de la empleabilidad parte de una premisa: los estudiantes deben egresar con experiencia demostrable antes de recibir su título profesional.
Aprender haciendo para construir un portafolio
El modelo educativo de Unifranz apuesta por proyectos integradores, prácticas preprofesionales y vinculación con empresas desde los primeros semestres. El objetivo es que cada estudiante construya un historial de proyectos capaz de evidenciar sus competencias frente a un empleador.
Rodrigo Sánchez, coordinador nacional de Empleabilidad y Red Alumni de Unifranz, explica que la experiencia comienza desde el aula.
«Dentro de los programas, los proyectos que Unifranz tiene desde el inicio de una carrera son los proyectos integradores. Los estudiantes van generando oportunidades de innovación con sus nuevas ideas de negocios, y que pueden fortalecer al mercado laboral».
La metodología responde a un cambio de paradigma. Mientras el currículo tradicional medía principalmente conocimientos, el mercado actual evalúa la capacidad para resolver problemas, trabajar en equipo, liderar iniciativas y adaptarse a contextos cambiantes.
Para Sánchez, esa preparación se complementa antes de concluir la carrera.
«Además, desde los últimos semestres los alumnos pueden estar dentro de lo que son las prácticas preprofesionales, que es una gran oportunidad para poder insertarse exitosamente en el mundo laboral».
El resultado es que muchos estudiantes llegan a su primera entrevista con casos reales para mostrar, clientes atendidos, investigaciones desarrolladas, prototipos creados o soluciones implementadas, elementos que constituyen un verdadero portafolio profesional.
Cuando los proyectos pesan más que el título
La experiencia de Ronald Choque, graduado de Ingeniería de Sistemas de Unifranz, refleja cómo esta tendencia ya se materializa en los procesos de selección.
Después de egresar consiguió empleo apenas un mes más tarde. Según relata, la diferencia estuvo en las competencias adquiridas durante la universidad.
«Actualmente el mercado laboral es muy competitivo, muchas personas conocen bastantes bases teóricas, pero esta incursión que hace Unifranz con las prácticas y el desarrollo e interconexión con otras áreas te permiten desarrollar dichas habilidades para compartir con los demás y dar buenos resultados».
Más allá de los conocimientos técnicos, Ronald considera que fueron los proyectos desarrollados durante la carrera los que facilitaron su adaptación al entorno empresarial.
«La herramienta más útil fue el desarrollo de proyectos, ya que esto te permite adaptarte mucho más rápido a un ambiente laboral real que está basado en resultados. Muchas empresas ya no buscan a una persona que cumpla un horario; buscan candidatos que entreguen resultados».
Su experiencia coincide con una tendencia global: los portafolios digitales son hoy una herramienta habitual para ingenieros, diseñadores, comunicadores, arquitectos, desarrolladores de software e incluso profesionales de áreas como marketing, educación y administración.
Del networking a las oportunidades
El portafolio, sin embargo, necesita espacios donde pueda ser visto. Por ello, las universidades también fortalecen actividades que conectan directamente a estudiantes con empleadores.
Ferias de empleabilidad, simulaciones de entrevistas, mentorías y encuentros con empresas permiten que los futuros profesionales presenten proyectos y habilidades antes de graduarse.
Sánchez resume esta estrategia institucional:
«La coordinación de Empleabilidad y Red Alumni se encarga de potenciar la empleabilidad de los titulados, de generar conexiones y networking. Nuestra estrategia fundamental es el career coaching, un asesoramiento individualizado que fortalece competencias blandas, duras y estrategias para enfrentar procesos de selección».
La apuesta ha dado resultados. Solo en la última edición del Talent Summit, Unifranz reunió a más de 200 empresas, alrededor de 2.000 asistentes y realizó cerca de 200 entrevistas laborales in situ, consolidando un puente directo entre la academia y el sector productivo.
Una hoja de vida que se construye haciendo
La rectora nacional de Unifranz, Verónica Ágreda, sostiene que la formación universitaria debe ir mucho más allá de la transmisión de contenidos.
«En Unifranz, los alumnos vienen a aprender, pero también a desarrollarse como personas».
Esa visión se refleja en un modelo donde cada proyecto, práctica profesional, reto empresarial o experiencia internacional se convierte en una evidencia tangible del aprendizaje.
En un mercado donde la inteligencia artificial puede redactar un currículum impecable en pocos segundos, la verdadera diferencia ya no está en cómo se presenta una trayectoria, sino en aquello que puede demostrarse con hechos. El portafolio se convierte así en la mejor carta de presentación de una nueva generación de profesionales: aquellos que llegan a su primer empleo no solo con un título bajo el brazo, sino con problemas resueltos, innovación aplicada y resultados que hablan por ellos mismos.