Del colegio a la cancha: la Copa Unifranz acelera el boom del pádel en Cochabamba

El pádel en Cochabamba gana espacio entre las nuevas generaciones y el Torneo Intercolegial de Pádel 2026, Copa Unifranz, busca consolidar ese crecimiento. El 23 y 24 de octubre, duplas de diferentes colegios competirán en la cancha en una experiencia que combina deporte, competencia y formación en valores.
El torneo es organizado por la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz) y se realizará en las canchas de ProPádel. Este certamen busca impulsar el pádel juvenil en Cochabamba mediante una competencia gratuita para estudiantes de 16 a 18 años. Este deporte, que ya supera los 35 millones de practicantes en el mundo, combina práctica deportiva, trabajo en equipo, resiliencia y convivencia.
“Estamos trabajando y promoviendo la salud integral, el bienestar y la integración de nuestros jóvenes”, afirmó Catherine Uzieda Peña, directora de Marketing y Admisiones de Unifranz Cochabamba.
La cancha, entonces, deja de ser solamente territorio para ganar puntos. También se convierte en un espacio para aprender a competir, convivir y sostener el esfuerzo.
“Ayuda a los jóvenes a que sepan ganar, sepan perder y respetar a sus compañeros”, resumió Sandra Mejía, vicepresidenta de la Asociación de Colegios Privados de Cochabamba (Andecop).
¿Por qué el pádel crece tanto en Cochabamba y el mundo?
El FIP World Padel Report 2025, elaborado por la Federación Internacional de Pádel (FIP), señala que el número de practicantes superó los 35 millones. Ese mismo informe contabiliza más de 24.600 clubes y 77.300 pistas distribuidas en 150 países y 20 territorios dependientes. Solo en 2025 se construyeron 14.355 nuevas pistas y el total de canchas aumentó 15,2% respecto del año anterior.
Bolivia también avanzó dentro de esa estructura global. El 29 de noviembre de 2025, la FIP anunció la incorporación de Bolivia junto con otras 13 federaciones nacionales, elevando a 100 el número de miembros de la organización. En mayo de 2026, Tarija fue sede de un torneo FIP Beyond B3 con seis canchas de competencia y categorías masculinas y femeninas.
Cochabamba ya muestra señales de ese impulso. En la fase regional de la Copa Unifranz 2025 participaron 29 duplas de 16 unidades educativas. Para 2026, se proyecta cerca de 60 participantes locales y alrededor de 500 a escala nacional. Si se suman familias, barras y servicios asociados, se estima un movimiento indirecto cercano a 2.000 personas.
Un torneo juvenil donde ganar es apenas una parte
Rafael Issa, campeón de la edición 2025, regresó al lanzamiento con una ambición muy deportiva: defender la corona. Pero alrededor suyo aparecieron otras definiciones de victoria.
“Quisiera volver a sacar el título”, dijo Issa, marcando el tono competitivo de una edición que busca volver a reunir a las mejores duplas colegiales.

“A través del deporte se enseñan valores, se crean atletas y mejores personas”, sostuvo el periodista deportivo Gabriel Nogales.
En edades escolares, la disciplina deportiva puede reforzar hábitos, responsabilidad, trabajo colectivo y capacidad para manejar la derrota.
“Un verdadero campeón no es sólo el que levanta una copa, es aquel que inspira a otros a intentarlo”, afirmó Boris Córdova, presidente de la Asociación Cochabambina de Ráquetbol.
Deporte y universidad: el equilibrio también se entrena
Isabel Chacón habló desde su experiencia como estudiante y deportista, una combinación que exige organización, acompañamiento y constancia.
“Mi principal apoyo fue la universidad al poder hacer las dos cosas al mismo tiempo”, señaló Chacón.

Al cerrar el acto, Rolando López, vicerrector de Unifranz Cochabamba, llevó el partido fuera de las paredes de vidrio y lo conectó con una idea más amplia de vida universitaria.
“Si no hay deporte, no hay arte, no hay cultura, es como si le faltara un pie a nuestra vida”.
Quizá ahí está el punto más humano del torneo. El 23 y 24 de octubre habrá ganadores, eliminados, puntos imposibles, errores y celebraciones. Pero para jóvenes que todavía están construyendo identidad, carácter y proyecto de vida, cada partido puede enseñar algo que no entra en un examen: trabajar en equipo, confiar, perder sin quebrarse y volver a intentarlo.
En Cochabamba, además, empieza a encontrar otro sentido: convertirse en una cancha donde también se aprende a ser.