Del aula a la comunidad: estudiantes de Arquitectura diseñan la ampliación de la Parroquia Santísima Trinidad

La arquitectura también se aprende fuera del aula. Cuando los estudiantes trabajan sobre un encargo real, deben observar el contexto, escuchar a sus usuarios, analizar restricciones y transformar necesidades concretas en decisiones de diseño.
Ese es el enfoque del Proyecto Integrador Final: Propuesta de ampliación de la Parroquia Santísima Trinidad, desarrollado por estudiantes de octavo semestre de la carrera de Arquitectura de la Universidad Privada Franz Tamayo – Unifranz. La parroquia está ubicada en la calle San Felipe y Virgen de Cotoca, paralela al sexto anillo, en la zona Este de Santa Cruz de la Sierra.
En síntesis, el proyecto permite que los estudiantes de Arquitectura apliquen sus competencias en un contexto real, a partir de un diagnóstico de la infraestructura y de las necesidades expresadas por representantes de la parroquia y sus feligreses.
“Los estudiantes han asumido el desafío de desarrollar la propuesta de ampliación de la parroquia, un proyecto que ha tenido una recepción muy positiva por parte de la comunidad y que les permite aplicar sus conocimientos en un contexto real”, explicó Eric Fernández, docente de la carrera de Arquitectura de Unifranz.
El proyecto busca vincular las competencias adquiridas durante la carrera con un encargo real y acercar a los futuros profesionales a un proceso similar al que enfrentarán en su ejercicio profesional: conocer el contexto, identificar necesidades, establecer criterios de diseño y desarrollar una propuesta arquitectónica integral y viable.
Conocer antes de diseñar: el diagnóstico arquitectónico
La primera etapa parte del relevamiento arquitectónico de la Parroquia Santísima Trinidad. Los estudiantes realizan el levantamiento de dimensiones, ambientes, accesos y circulaciones, además de registrar mobiliario, elementos constructivos y espacios destinados al culto, la administración, las actividades comunitarias y los servicios.
El diagnóstico también contempla aquellos elementos fijos y espacios sagrados que deben ser conservados y respetados ante una futura intervención.
La información recopilada es posteriormente revisada y complementada en aula mediante procesos de retroalimentación. De esta manera, los estudiantes no solo recolectan información: también aprenden a verificarla, organizarla y analizarla antes de plantear soluciones arquitectónicas.
La arquitectura parte de las personas y del contexto
El diagnóstico del proyecto no se limita a la infraestructura. También incorpora la participación de representantes de la parroquia y de sus feligreses.
Los usuarios identifican espacios insuficientes o problemáticos y comparten información sobre sus actividades, necesidades y expectativas respecto a la ampliación.
Esta interacción permite que los estudiantes comprendan que una propuesta arquitectónica no consiste únicamente en resolver una distribución espacial o una forma. También implica responder a las personas que utilizarán los espacios y a las condiciones particulares del lugar.
“A partir de las necesidades identificadas junto al Consejo Parroquial y los feligreses, los estudiantes desarrollarán una propuesta arquitectónica que responda de manera integral a los requerimientos de la comunidad”, añadió Fernández.
De las necesidades al proyecto arquitectónico
Con la información obtenida durante el relevamiento y la participación comunitaria, los estudiantes avanzarán hacia un diagnóstico integral que permitirá definir el programa de necesidades y las premisas que orientarán el diseño.
El cronograma contempla una etapa de desarrollo conceptual en octubre. Durante este periodo, los estudiantes trabajarán en la formulación del concepto generador, el partido arquitectónico, diagramas de zonificación, esquemas de flujos y alternativas volumétricas.
En noviembre, la propuesta seleccionada se traducirá en planimetría arquitectónica preliminar, modelos tridimensionales y láminas de presentación.
El proceso concluirá en diciembre con el proyecto ejecutivo final, que incluirá cómputos métricos, presupuesto referencial, memoria descriptiva y una maqueta física.
La propuesta será presentada públicamente ante la comunidad parroquial y sustentada ante un tribunal de evaluación académica como parte del cierre del Proyecto Integrador Final.
Una experiencia que conecta formación y práctica profesional
El valor académico de la experiencia no se limita al resultado arquitectónico. El proyecto permite poner en práctica competencias fundamentales para el futuro ejercicio profesional, entre ellas análisis, investigación, trabajo en equipo, toma de decisiones, aplicación de criterios técnicos y capacidad para convertir necesidades reales en soluciones arquitectónicas.
Para María Consuelo Montaño, coordinadora de la parroquia beneficiada, el trabajo representa una oportunidad para avanzar sobre una aspiración de la comunidad.
“Unifranz llegó en el momento exacto para convertir en realidad un sueño que la comunidad parroquial venía construyendo desde hace años”, expresó Montaño.
Más allá de la propuesta específica, la experiencia enfrenta a los estudiantes con condiciones similares a las que encontrarán en su vida profesional: información que debe ser analizada, necesidades diversas, restricciones y decisiones que deben ser argumentadas técnicamente.
El aprendizaje basado en un proyecto real permite así conectar el conocimiento académico con la práctica y comprender que detrás de cada espacio existen personas, actividades y necesidades que deben ser consideradas al momento de diseñar.
Una propuesta arquitectónica construida con la comunidad
El proyecto de ampliación de la Parroquia Santísima Trinidad articula tres dimensiones: el conocimiento técnico desarrollado por los estudiantes, las necesidades concretas de la comunidad y un proceso académico de revisión y evaluación.
En este sentido, aprender haciendo también significa aprender a escuchar, diagnosticar, justificar decisiones y diseñar considerando a las personas que habitarán o utilizarán los espacios.
La ampliación de la parroquia se convierte así en un ejercicio académico con impacto en una comunidad concreta y en una oportunidad para que los estudiantes de Arquitectura de Unifranz pongan en práctica sus competencias antes de ingresar plenamente al ejercicio profesional.