De la laguna al mercado: estudiantes de Unifranz avanzan en la creación de la planta procesadora de trucha en Cocapata

De la laguna al mercado: estudiantes de Unifranz avanzan en la creación de la planta procesadora de trucha en Cocapata

Estudiantes de Unifranz desarrollaron un proyecto integral para fortalecer la producción de trucha arcoíris en Cocapata, desde el faenado y la transformación hasta la comercialización, con estándares de calidad, inocuidad y trazabilidad.

A 124 kilómetros de Cochabamba y a 3.800 metros de altura, las lagunas andinas de Cocapata esconden algo más que aguas frías y cristalinas. Para sus productores, allí también existe una oportunidad de desarrollo: convertir la crianza de trucha arcoíris en una actividad productiva con mayor valor agregado y acceso a mercados más exigentes.

Con ese objetivo, productores de trucha de Cocapata y estudiantes de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz) trabajaron en el diseño de un proyecto para fortalecer la cadena productiva de este alimento, desde la crianza y el faenado hasta la transformación y comercialización.

El municipio, con 19.600 habitantes (según el Censo 2024), reúne tres pisos ecológicos —puna, valles y zona tropical— que sostienen distintas actividades productivas. En ese territorio, la piscicultura aparece como una alternativa con potencial para diversificar la economía de las familias productoras.

Estudiantes de Unifranz convierten la producción de trucha de Cocapata en una oportunidad de desarrollo, innovación y acceso a nuevos mercados.

Durante años, la producción de trucha se desarrolló mediante procesos principalmente artesanales. Entre las dificultades identificadas están la infraestructura para el faenado, el transporte, la conservación del producto y la cadena de frío.

El desafío adquiere mayor dimensión al considerar que la demanda departamental estimada de pescado en Cochabamba es alrededor de 1.400 toneladas anuales (de acuerdo con el estudio de factibilidad del proyecto), mientras parte de ese mercado se abastece con producto procedente de otras regiones.

La propuesta universitaria busca responder precisamente a esa brecha.

Ciencia y experiencia se encuentran en Cocapata

El proyecto fue desarrollado por un equipo multidisciplinario de estudiantes de Administración de Empresas, Ingeniería Comercial, Bioquímica y Diseño Gráfico y Producción Crossmedia de Unifranz.

El trabajo comenzó lejos del aula.

Los estudiantes llegaron hasta comunidades como Colquechaca para conocer de cerca las condiciones en las que los productores crían y comercializan la trucha, además de comprender las dificultades que enfrentan en cada etapa del proceso.

Ese acercamiento también permitió construir una identidad para el proyecto: Escama de Plata, una marca concebida para diferenciar la producción de trucha de Cocapata y facilitar su llegada a supermercados, hoteles y restaurantes de Cochabamba.

La propuesta contempla empaques profesionales y un sistema de trazabilidad mediante código QR.

Productores de Cocapata apuestan por la trucha y estudiantes de Unifranz diseñan una planta procesadora con calidad, inocuidad, trazabilidad y valor agregado para ellos.

“Nos ha servido demasiado conectar con ellos, ir a visitarlos, que ellos nos visiten… sentimos una conexión real y hemos aprendido mucho de su trabajo”, explica Dayanara Abuid, estudiante de Unifranz.

El aprendizaje, en ese sentido, ocurrió en ambas direcciones. Los estudiantes conocieron las dinámicas y conocimientos construidos por los productores durante años, mientras que estos últimos tuvieron contacto con herramientas relacionadas con gestión, calidad, inocuidad, comercialización y transformación de alimentos.

Una planta para agregar valor a la trucha

El proyecto fue estructurado como un estudio de factibilidad integral para la creación de una planta procesadora y faenadora de trucha en Cocapata.

La propuesta contempla inicialmente la comercialización de trucha entera y el desarrollo del fileteado como una alternativa de transformación y generación de valor agregado.

Para respaldar la seguridad y calidad del producto, el proyecto plantea un Sistema de Gestión Integrado de Calidad e Inocuidad basado en referencias como ISO 9001, ISO 22000 y HACCP, basado en el cumplimiento de las disposiciones sanitarias correspondientes y la regulación del SENASAG.

La idea es que la trucha pueda pasar de una producción artesanal a una operación más organizada, con procesos estandarizados, trazabilidad, control de calidad y mejores condiciones para competir en mercados formales.

Los números detrás de Escama de Plata

Además del componente productivo y social, los estudiantes desarrollaron una evaluación económica y financiera del proyecto.

La proyección establece una colocación de 77.766 kilogramos de trucha durante el primer año, con un crecimiento hasta superar los 102.000 kilogramos en el quinto año.

El estudio proyecta un Valor Actual Neto (VAN) positivo de Bs 556.152,87, una Tasa Interna de Retorno (TIR) del 23% y una recuperación de la inversión estimada entre el segundo y tercer año.

Estos indicadores buscan demostrar que el fortalecimiento de una actividad productiva comunitaria puede combinar impacto social y viabilidad económica.

Para Saúl Soliz Velasco, director de Desarrollo Productivo del municipio de Cocapata, la relación entre universidad y comunidad es fundamental.

“Siempre he creído que la universidad tiene que estar con la población, si no, estaría educando al vacío. Los mejores profesionales son aquellos que se integran muy bien a su sociedad”.

La expectativa del Gobierno Autónomo Municipal de Cocapata es que el estudio pueda convertirse posteriormente en una infraestructura productiva que beneficie directamente a las familias dedicadas a la piscicultura.

Treinta familias comienzan a mirar distinto su producción

El proyecto también permitió trabajar directamente con 30 productores de trucha de Cocapata, quienes recibieron capacitación en aspectos relacionados con faenado, inocuidad, manipulación de alimentos, cadena de frío y buenas prácticas.

Para los productores, el acompañamiento universitario representa una posibilidad de mejorar un trabajo que ya realizaban, pero que ahora puede incorporar nuevos conocimientos y herramientas.

Filemón Meneses Quispe recuerda las visitas de los estudiantes hasta Colquechaca:

“La universidad ha hecho bastante sacrificio, el año pasado ya nos han visitado a nuestro lugar, a Colquechaca, caminando hasta allá. Con ese sacrificio que hicieron, podemos mejorar nosotros”.

María Alba Rocha, concejal del municipio, destaca también el aprendizaje adquirido durante el proceso:

“Hoy día no ha sido en vano para nosotros. Hemos aprendido bastante sobre cómo manejar la trucha y cómo venderla mejor”.

Aprender haciendo, pero fuera del aula

Para los estudiantes, Escama de Plata representa una aplicación concreta del principio de “Aprender Haciendo”.

Unifranz capacita a los productores de Cocapata en un proyecto para transformar la producción de trucha para mejorar su economía y su calidad de vida.

Rosa Chávez Ramallo, estudiante de Administración de Empresas, destaca precisamente esa conexión entre formación académica y realidad productiva.

“Lo que más me llamó la atención es la unión con que trabajan los productores. Me siento satisfecha de saber que lo que aprendemos en la universidad lo estamos aplicando en soluciones reales”.

Durante un año, el proyecto implicó investigación, visitas a la comunidad, análisis de mercado, planificación productiva y construcción de una propuesta que combina distintas áreas profesionales.

Simay Vera, directora de Administración de Empresas de Unifranz, resume el proceso:

“Ha sido todo un año de investigación, aprendizajes, experiencias en el lugar, conectar con la comunidad. Todo eso ha valido la pena. Nos emociona saber que la educación genera cambios en la vida de las comunidades y las personas”.

El proyecto también forma parte de una experiencia que la universidad prevé replicar en otras sedes del país. Ariel Villarroel Camacho, coordinador del Instituto de Innovación Educativa de Unifranz, señala que el trabajo desarrollado en Cochabamba constituye un proyecto piloto para su posible escalamiento nacional.

Cocapata y una nueva oportunidad productiva

Para Emigdio Mamani Huanca, alcalde de Cocapata, el municipio cuenta con condiciones naturales que pueden sostener diferentes actividades económicas.

Estudiantes de Unifranz marchan en la planta procesadora de trucha en Cocapata para agregar valor, mejorar la calidad y abrir nuevos mercados.

“Cocapata tiene un potencial enorme en sus recursos naturales y este es el camino para implementar el desarrollo productivo”.

El alcalde destaca además la diversidad territorial del municipio, donde conviven actividades vinculadas a los camélidos y la vicuña en la zona alta; la producción de semillas, papa y hortalizas en los valles; y la fruticultura en la zona tropical.

Ahora, la piscicultura busca ocupar un lugar dentro de esa diversidad productiva.

“El municipio de Cocapata es muy hermoso, muy amplio; es el segundo municipio más extenso a nivel departamental”, afirma Mamani Huanca.

Para los productores, la posibilidad es concreta: que una trucha criada en las aguas de Cocapata pueda llegar a una mesa cochabambina con una identidad propia, mejores condiciones sanitarias y un proceso de comercialización más competitivo.

Escama de Plata todavía es un proyecto. Pero para las familias productoras y los estudiantes que lo construyeron, también representa una forma distinta de mirar lo que ya existe: reconocer el potencial de una comunidad, poner conocimiento al servicio de ese potencial y convertir una actividad tradicional en una oportunidad de desarrollo.