De Cochabamba a Colombia: José Manuel volvió con dos títulos y un mundo nuevo

A veces, un viaje comienza con una maleta y termina cambiando la manera de mirar el mundo. El de José Manuel Pereira Vargas empezó en Cochabamba, Bolivia, y aterrizó en Bucaramanga, Colombia, donde obtuvo doble titulación en Administración de Empresas e Ingeniería Comercial.
Allí, entre clases que comenzaban a las seis de la mañana debido al clima cálido y húmedo, tecnología de simulación de alta gama y unas hamburguesas que nunca antes había probado, José Manuel sumó nuevas experiencias a su proceso de internacionalización, un programa que desarrolla la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz) junto a universidades de distintas partes del mundo.
Estudiante de Ingeniería Comercial, José Manuel decidió cruzar fronteras porque encontró en el convenio entre Unifranz y la Universidad de Investigación y Desarrollo (UDI) algo que, para él, iba mucho más allá de un intercambio convencional: la posibilidad de ampliar su perfil profesional con un segundo título y, al mismo tiempo, descubrir nuevas perspectivas sobre el mundo laboral.
Este acuerdo de doble titulación exige completar el 60% de las asignaturas en la universidad de origen antes de cursar un año académico en el exterior. Para José Manuel, este esfuerzo se tradujo en una ventaja competitiva directa, la obtención de un título en Administración de Empresas avalado por la UDI y otro en Ingeniería Comercial otorgado por Unfranz.
«Tener dos carreras estudiadas me favorece para cualquier postulación laboral, sea en Bolivia, Colombia o el exterior», afirma.
La UDI, una universidad colombiana reconocida por su enfoque tecnológico y su rigurosidad analítica, le permitió operar herramientas de simulación empresarial de última generación.
Una universidad, otra mirada
El programa de doble titulación fue concebido precisamente para fortalecer la formación académica internacional, el intercambio cultural y las competencias globales. Los estudiantes complementan su plan de estudios en la universidad receptora mediante asignaturas homologadas entre ambas instituciones. Al finalizar satisfactoriamente, pueden obtener el título de su universidad de origen y uno equivalente de la institución receptora.
Para José Manuel, la experiencia también permitió comparar dos maneras de enseñar.
En la UDI encontró una formación que percibió como más teórica, mientras que en Unifranz —dice— la enseñanza resulta «más dinámica». Esa diferencia terminó convirtiéndose en una oportunidad para reconocer el valor de una formación que combina conocimiento y experiencia.
También descubrió nuevas herramientas, especialmente programas vinculados a la simulación empresarial, que le permitieron experimentar otras formas de comprender y administrar una organización.

El programa, además, contempla mecanismos de evaluación continua para garantizar la calidad académica y una duración de hasta un año académico en la institución receptora.
Bucaramanga también se aprende caminando
Fuera de las aulas estaba la otra universidad, la vida. Bucaramanga le regaló calor, humedad, nuevos amigos y una convivencia que lo obligó a valerse por sí mismo. «Uno se hace más independiente que cuando vive con sus padres», recuerda.
Y hubo tiempo para el deporte. El vóley, que practica como hobby, siguió acompañándolo lejos de casa. También descubrió una gastronomía distinta y, entre tanta comida rápida, guarda un recuerdo especial: «probé las mejores hamburguesas».
Sin embargo, los años vividos en Cochabamba dejaron huella. Nacido en La Paz el 20 de marzo de 2002, José Manuel llegó a la Llajta a los siete años y reconoce que, después de tanto tiempo, el sillpancho ya forma parte de sus afectos.
Volver no significa regresar igual
Cuando volvió, sus amigos y familiares notaron algunos cambios. Había ganado independencia, seguridad y una nueva perspectiva.
«Esta experiencia te desarrolla más como persona», sostiene.
Ahora estudia inglés en un instituto y mira hacia el futuro con una idea concreta de trabajar en el sector bancario, un ámbito que le atrae por la estructura y organización de sus instituciones.
Para él, la doble titulación representa una ventaja profesional, pero también una responsabilidad, poner en práctica todo aquello que aprendió en dos sistemas universitarios.
Con esta experiencia, José Manuel demuestra que la calidad académica combinada con la internacionalización no solo entrega diplomas, sino que transforma el carácter de los líderes globales del mañana.
Quizá esa sea la verdadera esencia de internacionalizar la educación: no mandar a un estudiante lejos para que se vaya, sino darle herramientas para que vuelva con un mundo más grande dentro de sí.