¿Una persona real dentro de una valla? Así se innova en publicidad

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Una persona vive dentro de una valla publicitaria a varios metros sobre una avenida de Los Ángeles. Lee, come, camina, mira a quienes pasan y hasta se comunica con ellos mediante una pizarra. No es una escena de una película: es parte de la campaña de Netflix para promocionar su serie “The Last House”. La instalación convirtió el argumento de la película —una familia atrapada dentro de su casa— en una experiencia real para quienes transitaban por Sunset Boulevard.

La campaña es una muestra de cómo cambió la manera de hacer publicidad. Ya no siempre basta con mostrar un producto, colocar un mensaje o producir una pieza visual atractiva. Las marcas buscan que las personas interactúen, participen y recuerden una experiencia. El diseño dejó de limitarse a la pantalla para comenzar a ocupar espacios físicos, digitales y virtuales.

“Hoy el diseño ha dejado de ser algo para simplemente observar, es algo que vivimos”, explica Luis Palacios, director de la carrera de Diseño Digital y Producción Transmedia de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz) El Alto. A su criterio, la inteligencia artificial, la realidad aumentada y la realidad virtual están impulsando experiencias cada vez más personalizadas, inmersivas y significativas.

El cambio también se observa en campañas que permiten probar productos mediante realidad aumentada, recorrer espacios virtuales, interactuar con contenidos desde un teléfono o convertir una pieza publicitaria en una experiencia que responde a las acciones del usuario. La tecnología dejó de ser una herramienta de producción y comenzó a convertirse en parte del propio lenguaje creativo.

Del diseñador que crea piezas al profesional que diseña experiencias

Para Palacios, esta transformación modifica también el perfil de profesional que buscan las industrias creativas.

“Un diseñador especializado en tecnologías creativas no se pregunta únicamente qué puede hacer la tecnología, sino qué experiencia quiere generar, qué exige el usuario y qué necesidad busca resolver”, señala.

La diferencia, entonces, no está únicamente en saber utilizar inteligencia artificial, realidad aumentada o realidad virtual. Está en convertir esas herramientas en soluciones con propósito.

Eso abre un campo profesional que conecta diseño, publicidad, entretenimiento, videojuegos, comunicación, educación, comercio y desarrollo de productos digitales. Este espacio no necesariamente está limitado a un mercado local, buena parte de estos proyectos puede desarrollarse para equipos y empresas internacionales mediante trabajo remoto, multiplicando así el campo laboral del profesional en el área.

El profesional capaz de diseñar una experiencia inmersiva, desarrollar un prototipo interactivo, comprender al usuario y trabajar junto a programadores, comunicadores, especialistas en tecnología o estrategas digitales puede integrarse a equipos que trabajan desde distintos lugares del mundo.

En ese sentido, el Foro Económico Mundial identifica el pensamiento creativo, la alfabetización tecnológica y la curiosidad y aprendizaje permanente entre las capacidades que ganan relevancia frente a los cambios tecnológicos y laborales. 

Diseñar para múltiples realidades

En este contexto, UNIFRANZ incorpora la Mención en Tecnologías Creativas y Experiencias Inmersivas a la carrera de Diseño Digital y Producción Transmedia.

La propuesta amplía el campo de acción tradicional del diseñador para llevarlo hacia experiencias desarrolladas con inteligencia artificial, realidad aumentada, realidad virtual y otras tecnologías inmersivas.

“Ya no se limitará a piezas visuales o contenido tradicional; diseñará experiencias inmersivas en Realidad Aumentada (AR), Realidad Virtual (VR) y Realidad Extendida (XR), creará prototipos interactivos y narrativas transmedia impulsadas por IA”, explica Palacios.

La formación busca que el estudiante no solo conozca estas tecnologías, sino que aprenda a crear, probar y mejorar soluciones pensadas para personas reales.

Para ello desarrollará competencias en prototipado interactivo, diseño centrado en el usuario, evaluación de experiencias, accesibilidad, ética digital y análisis del impacto de las innovaciones. También aprenderá a documentar sus procesos y trabajar de manera interdisciplinaria.

La diferencia está en pasar de preguntarse “¿qué puedo hacer con esta herramienta?” a “¿qué puedo crear con ella que realmente aporte valor?”.

Una profesión que también puede cruzar fronteras

Para quienes ingresan al mundo del diseño con interés por la inteligencia artificial, los videojuegos, la realidad aumentada, la realidad virtual o la innovación digital, esta especialización abre una posibilidad adicional: convertir esa curiosidad en un perfil profesional conectado con una industria que no reconoce únicamente fronteras geográficas.

“Esta mención fue pensada para convertirlos en los profesionales que diseñarán las experiencias del futuro”, afirma Palacios.

El objetivo no es que la tecnología sustituya la creatividad, sino que la amplifique. Que un diseñador pueda imaginar una experiencia, construir un prototipo, ponerlo a prueba con usuarios, analizar sus resultados y convertir una idea en una solución digital funcional.

La campaña de The Last House resume, de alguna manera, hacia dónde se dirige este campo. En este caso, la valla dejó de ser solamente una superficie para colocar publicidad y se convirtió en parte de la historia que se quería contar.

Ese es el tipo de transformación que empieza a definir al diseño contemporáneo. Ya no busca diseñar solamente lo que las personas ven, sino aquello que pueden experimentar, explorar y recordar.