¿Cuáles son las siete dimensiones que miden el empoderamiento digital en Bolivia?

¿Cuáles son las siete dimensiones que miden el empoderamiento digital en Bolivia?

La transformación digital avanza a un ritmo acelerado y está redefiniendo la forma en que las personas estudian, trabajan, emprenden y se relacionan. Sin embargo, el acceso a internet o a dispositivos tecnológicos ya no es suficiente para garantizar una participación plena en la economía digital. La verdadera diferencia radica en las habilidades, conocimientos y actitudes que permiten aprovechar la tecnología de manera efectiva, segura y productiva.

Con el propósito de conocer cómo se encuentra Bolivia frente a este desafío, el Instituto Mujer & Empresa (IME), el Observatorio Nacional del Trabajo (ONT) y el Centro de Investigación, Innovación y Transformación Digital en Turismo (CIINTUR) impulsan el Índice de Empoderamiento Digital (IED), un estudio pionero en el país que permitirá medir las competencias digitales de la población e identificar oportunidades para fortalecerlas.

Los resultados de esta investigación serán presentados próximamente por el IME y ofrecerán una radiografía inédita sobre el nivel de empoderamiento digital de los bolivianos, una información que puede convertirse en una herramienta estratégica para instituciones educativas, empresas, emprendedores y tomadores de decisiones.

“Este es un instrumento diseñado para proporcionarte información valiosa sobre tus hábitos, tu percepción de la tecnología y tus competencias digitales, con el objetivo de que los participantes puedan fortalecerlas”, explica Xiomara Zambrana, directora nacional del IME.

La relevancia de esta medición radica en que permite comprender no solo quiénes tienen acceso a la tecnología, sino también quiénes poseen las capacidades necesarias para utilizarla de manera significativa. En un escenario marcado por la inteligencia artificial, la automatización y la digitalización de los empleos, conocer estas fortalezas y debilidades resulta clave para impulsar el desarrollo económico y social del país.

Mucho más que acceso a internet

Para responder a esa necesidad, el IME desarrolló una herramienta inspirada en la metodología de la Fundación Kodea de Chile, pero adaptada a la realidad boliviana. El instrumento mide siete dimensiones consideradas fundamentales para comprender el nivel de empoderamiento digital de una persona.

La primera es la valoración digital, que analiza la importancia que las personas atribuyen a la tecnología en su vida cotidiana. A ella se suma la autoeficacia digital, relacionada con la confianza para utilizar herramientas tecnológicas y resolver problemas en entornos digitales.

El índice también evalúa la templanza digital, entendida como la capacidad de mantener un uso equilibrado de la tecnología; la resiliencia digital, que refleja la habilidad para adaptarse a cambios tecnológicos y superar dificultades; y la responsabilidad digital, vinculada con prácticas seguras, éticas y conscientes en internet.

Asimismo, mide la efectividad digital, que se refiere a la capacidad de utilizar herramientas tecnológicas para alcanzar objetivos concretos y generar resultados, y la curiosidad digital, que analiza el interés por explorar nuevas tecnologías, aprender y mantenerse actualizado frente a los cambios constantes del entorno digital.

Estas dimensiones permiten construir una visión más completa sobre la relación de las personas con la tecnología. Más que medir la conectividad, el estudio busca determinar qué tan preparada está una población para desenvolverse en una economía cada vez más digitalizada.

La información obtenida también permitirá identificar brechas entre distintos grupos poblacionales y orientar programas de formación, capacitación e inclusión digital con base en evidencia.

Según Verónica Ágreda de Pazos, rectora de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) y CEO del IME, contar con este tipo de información es fundamental para enfrentar los desafíos de la nueva economía.

“Actualmente, nos encontramos en la era de la Industria 5.0, donde la mayoría de los trabajos están tecnologizados y se utilizan herramientas digitales para hacer crecer los emprendimientos. Este estudio mide el índice de empoderamiento digital, lo que nos permite detectar oportunidades y brechas en la digitalización. Así, las personas pueden conocer su estado actual y saber en qué áreas pueden avanzar y crecer”, señala.

Los beneficios de disponer de estos datos son múltiples. Permiten diseñar políticas públicas más efectivas, orientar inversiones en capacitación digital, fortalecer la empleabilidad y promover una mayor participación de la población en sectores vinculados con la innovación y la tecnología.

Además, la medición puede contribuir a reducir desigualdades existentes, especialmente aquellas relacionadas con el género, la edad o las condiciones socioeconómicas.

“Es importante estar actualizados y usar esto para mejorar en la vida profesional, laboral, como emprendedor o estudiante. Es vital para no ahondar en la brecha digital y en la brecha digital de género. Queremos que el acceso sea para todos y todas”, enfatiza Zambrana.

Una alianza regional para impulsar el desarrollo digital

La implementación del Índice de Empoderamiento Digital en Bolivia es resultado de una alianza entre Unifranz, a través del IME, y la Fundación Kodea de Chile, una organización reconocida en América Latina por su trabajo en ciudadanía digital, educación tecnológica y desarrollo de talento digital.

La colaboración permitió enriquecer el diseño metodológico del estudio y abrir espacios de cooperación para el análisis de los resultados y el desarrollo de futuras iniciativas orientadas al fortalecimiento de competencias digitales.