Convertir información en conocimiento significativo desafía el aprendizaje en la era digital

Convertir información en conocimiento significativo desafía el aprendizaje en la era digital

La educación enfrenta un nuevo desafío: enseñar a estudiantes que viven rodeados de pantallas, redes sociales, videos, notificaciones y herramientas de inteligencia artificial (IA). En este escenario, la educación innovadora adquiere mayor relevancia al buscar nuevas formas de conectar los conocimientos con las experiencias de los estudiantes. Así, el aprendizaje significativo permite que la información no se memorice de manera aislada, sino que se relacione con saberes previos y situaciones reales. 

La tecnología ocupa un lugar importante cuando tiene un propósito pedagógico claro. Realidad aumentada, realidad virtual e inteligencia artificial ofrecen nuevas formas de explorar contenidos, practicar habilidades y recibir orientación durante el proceso educativo.

“Desde la teoría constructivista, se reconoce que el aprendizaje ocurre cuando los estudiantes interactúan activamente con su entorno”, sostiene Marcelo Pacheco, director de la carrera de Ingeniería de Sistemas de la Universidad Privada Franz Tamayo, Unifranz.

Sin embargo, incorporar tecnología no garantiza por sí mismo un aprendizaje profundo. Una pantalla, una aplicación o una plataforma adquieren valor cuando ayudan al estudiante a investigar, comparar información, resolver problemas, crear y explicar lo aprendido.

“Las herramientas como la realidad aumentada (AR), la realidad virtual (VR) y la inteligencia artificial (IA) están facilitando experiencias de aprendizaje inmersivas y personalizadas”, añade Pacheco.

El psicólogo y pedagogo David Ausubel, parte de una idea sencilla: aprender significa comprender, relacionar y aplicar. Para una generación acostumbrada a acceder a información de manera inmediata, el reto consiste en transformar ese acceso permanente en conocimiento útil y duradero.

Tecnología transforma las experiencias de aprendizaje

Para Lorena Ulloa, especialista en innovación educativa y miembro de la Jefatura de Enseñanza y Aprendizaje (JEA) de Unifranz, el aprendizaje adquiere valor cuando el estudiante encuentra una relación entre lo que estudia y su propia realidad.

“El aprendizaje significativo se caracteriza por integrar activamente el conocimiento a la vida del estudiante. Se trata de un proceso en el que el estudiante no solo adquiere información, sino que la conecta con experiencias previas, la interpreta desde su realidad y la aplica en contextos concretos”, sostiene Ulloa.

Esta mirada resulta especialmente importante frente a la sobrecarga de información. Los estudiantes necesitan aprender a distinguir fuentes confiables, cuestionar contenidos y evitar que la tecnología piense por ellos. Resolver primero un problema, contrastar fuentes y explicar con palabras propias son prácticas que fortalecen la comprensión.

Ulloa destaca también el papel de la inteligencia artificial: “La IA está revolucionando la educación superior al ofrecer innovación en la enseñanza, la personalización del aprendizaje, el ahorro de tiempo y la optimización del trabajo de los educadores”.

Docentes orientan el uso crítico de la tecnología

El cambio también transforma el papel del docente. Ya no se trata únicamente de transmitir información, sino de diseñar experiencias, acompañar procesos y ayudar a los estudiantes a convertir datos en conocimiento.

“El aprendizaje significativo” requiere participación activa: proyectos, debates, experimentos, producción de videos, podcasts, prototipos y soluciones a problemas concretos permiten que los contenidos trasciendan el aula.

“La tecnología está redefiniendo la educación, brindando nuevas oportunidades de aprendizaje y mejorando la experiencia tanto de docentes como de estudiantes”, sostiene Ulloa.

El desafío, entonces, no consiste en alejar a los jóvenes de la tecnología, sino en enseñarles a utilizarla con criterio. La hiperconectividad deja de ser una distracción cuando se convierte en una oportunidad para investigar, crear, colaborar y resolver problemas.

Además, resulta necesario equilibrar los momentos digitales con espacios de concentración, reflexión y diálogo directo. Así, la educación forma estudiantes capaces no solo de encontrar información, sino de comprenderla, cuestionarla y convertirla en conocimiento aplicable a su vida y futuro profesional.

Fuente: Marcelo Pacheco, es Ingeniero en Sistemas y director de la carrera de Ingeniería de Sistemas de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz.