Contra el olvido y la tristeza: jóvenes que escuchan, mayores que vuelven a sentirse útiles

Tal y como va vuestra sociedad hoy, acelerada y desatenta, un sector de la población está quedando al margen del resto: las personas adultas mayores. Estos hombres y mujeres que, con la experiencia de la vida, hoy son un caudal de conocimiento, «Bibliotecas Humanas» que los estudiantes de Psicología de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) han comenzado a escuchar, para aprender.
Para esto, desarrollaron una actividad innovadora y muy humana: invitaron a un puñado de jubilados al auditorio de Unifranz para que allí, desde sus profesiones y sus oficios pasados, den rienda suelta a narrar sus logros y fracasos, sus preceptos, sus anécdotas, su vida, mientras los jóvenes, en actitud estoica, escuchaban, empatizaban, comprendían.

Precisamente, esta actividad fue denominada «Bibliotecas Humanas», y es parte de la asignatura Bases Biológicas de la carrera de Psicología de la Unifranz, a cargo de la docente Alejandra Gutiérrez Pinaya. El tema transversal fue: vejez y depresión.
Como los viejos liceos griegos
La dinámica fue sencilla: los estudiantes tomaron asiento y formaron círculos en distintos lugares del auditorio. En el centro de cada círculo, como en los viejos liceos griegos de filosofía, las personas adultas mayores se presentaban, reseñaban su perfil de vida y luego comenzaban a narrar sus asombrosas historias de vidas y la forma como sobrellevaron los obstáculos y las crisis.
Después de un tiempo prudente, dejaban la narración y los estudiantes tenían cabida para formular preguntas de todo tipo. Fue un aprendizaje directo. Ese espacio se transformó en una verdadera «Biblioteca Humana» narrada por estos jubilados de gran valía que, como muchos, anhelan enseñar, contar sus vidas, y que alguien los escuche.

Según la OMS, en 2030 una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más. Además, cerca de una cuarta parte de las personas adultas mayores enfrenta soledad o aislamiento social, factores que pesan sobre la salud mental.
«La educación es muy personal»
Jorge Paredes Guzmán, un docente jubilado, fue uno de los «libros humanos» invitados. Su impresión fue directa: le sorprendió la actitud de los estudiantes, su deseo de conocer y de aprender de quienes ya caminaron otros tramos de la vida.
«La educación y el aprendizaje son muy personales», dijo, al resumir esta experiencia que lo hizo sentirse escuchado, útil y parte de una conversación necesaria.
La docente Gutiérrez Pinaya explica que la tristeza persistente no debe normalizarse en la vejez. Cuando supera las dos semanas, puede ser una señal de alerta asociada a un trastorno del estado de ánimo.

La OMS estima que alrededor del 14% de los adultos de 70 años o más vive con algún trastorno mental. Por eso, escuchar también puede ser una forma de cuidado cercano.
Una generación que todavía tiene mucho que enseñar
La estudiante Andrea Miroslava Morgana Pérez lo entendió con claridad: los adultos mayores son libros abiertos. Solo hace falta tiempo para preguntarles y disposición para escuchar.
En sus palabras, muchos se sintieron felices porque descubrieron que su experiencia podía ayudar a jóvenes que atraviesan dudas, desafíos o decisiones importantes.
El contexto vuelve más valioso este gesto. En Bolivia, el Censo 2024 muestra que las personas de 60 años o más pasaron del 5% en 2001 al 10,8% en 2024. El país envejece, pero aún le cuesta mirar de frente a quienes sostienen memoria, oficio y sabiduría cotidiana.

Leer una vida cambia la mirada
Las personas adultas mayores se han convertido, silenciosamente, en el sector más postergado. Según datos de la CEPAL, más del 15% de la población de la región pertenece a este grupo, y un preocupante porcentaje experimenta aislamiento social crónico.
En este sentido la «Biblioteca Humana» dejó una lección sencilla y poderosa: antes de buscar respuestas en una pantalla, quizá conviene sentarse frente a alguien que ya vivió, escuchar sin apuro y recordar que toda vida merece ser leída, acompañada y reconocida con gratitud por todos nosotros.