Consumidor 2035: así cambiarán las compras con IA y experiencias digitales

El consumidor de 2035 ya comienza a tomar forma. La inteligencia artificial, la automatización, la realidad aumentada y el análisis de datos están acelerando una transformación que cambiará radicalmente la forma en que las personas compran, interactúan con las marcas y toman decisiones de consumo. La tendencia apunta hacia un usuario hiperpersonalizado, que exigirá respuestas inmediatas y experiencias digitales cada vez más inmersivas.
De acuerdo con el informe Consumer Vision 2035 de Dentsu, citado en el documento de análisis, el 49% de los consumidores espera que un clon de inteligencia artificial gestione sus compras y tareas administrativas, una señal de que la automatización dejará de ser una herramienta complementaria para convertirse en parte de la vida cotidiana.
Este escenario representa una evolución del consumidor actual, cuyo comportamiento ya refleja cambios impulsados por la digitalización.
Alejandro Soruco, director de la carrera de Ingeniería Comercial de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) La Paz, sostiene que «el consumidor hoy está bastante bien informado. Tiene acceso a múltiples fuentes gracias a internet y redes sociales, lo que le permite analizar mejor sus decisiones antes de comprar». Esta capacidad de acceder a información en tiempo real ha convertido la comparación de productos, precios y beneficios en un paso casi obligatorio antes de concretar una compra.
La personalización será uno de los pilares del mercado durante la próxima década. El documento señala que la experiencia del cliente estará impulsada por algoritmos capaces de anticipar necesidades y ofrecer recomendaciones prácticamente instantáneas. La identidad digital adquirirá un valor equivalente a la identidad física, permitiendo que las marcas adapten sus productos y servicios a perfiles específicos mediante inteligencia artificial y análisis predictivo.
Sin embargo, conocer al consumidor ya no será suficiente. También será indispensable responder con rapidez. La inmediatez se perfila como una expectativa irrenunciable. Chatbots inteligentes, asistentes virtuales y procesos automatizados permitirán resolver consultas y completar compras en cuestión de segundos, mientras que la logística avanzará hacia entregas ultrarrápidas y servicios disponibles prácticamente al instante.
Esa tendencia ya puede observarse en el comercio electrónico. Según César Salamanca, docente de Publicidad y Marketing de Unifranz, «el ecommerce ya no compite solo por precio, sino por experiencia, rapidez y cercanía con el consumidor. Quien no entienda este cambio, quedará fuera del mercado». El especialista advierte que las empresas deberán competir por la calidad de la experiencia y no únicamente por ofrecer costos más bajos.
Las experiencias digitales también evolucionarán hacia entornos inmersivos. El análisis prevé una mayor integración de la realidad aumentada, la realidad mixta y la gamificación dentro del proceso de compra. Los consumidores podrán visualizar productos en espacios físicos antes de adquirirlos, participar en experiencias interactivas y recibir información contextual en tiempo real, reduciendo la distancia entre el mundo físico y el digital.
Paralelamente, el cambio climático y la sostenibilidad influirán cada vez más en las decisiones de consumo. El documento anticipa modificaciones en horarios de compra, nuevos formatos comerciales adaptados a condiciones ambientales y una creciente demanda por prácticas empresariales responsables. La ética en el uso de los datos también será un factor decisivo, especialmente cuando el 79% de los expertos manifiesta preocupación por la transparencia y el uso responsable de la inteligencia artificial, según el análisis citado.
La evolución del comercio digital confirma esta dirección. Salamanca afirma que «el consumidor de hoy espera que las marcas lo conozcan y le ofrezcan soluciones a medida», una expectativa que solo podrá satisfacerse mediante el uso inteligente de datos y tecnologías predictivas.
Para Soruco, comprender estos cambios requiere nuevas competencias profesionales. «Las tecnologías como las tarjetas de débito, tarjeta de crédito o el QR hacen que, cuando se ve una alternativa de compra o una promoción, el consumidor accede a estas opciones de compra mucho más rápido que hace años atrás», explica, al destacar cómo la digitalización ya modificó los tiempos y la dinámica del consumo.
En conjunto, las tendencias muestran que el consumidor de 2035 será más informado, más exigente y profundamente conectado con los ecosistemas digitales. Las empresas que logren combinar personalización, velocidad, transparencia y experiencias inmersivas estarán mejor posicionadas para competir en un mercado donde la fidelidad dependerá menos del producto y mucho más de la experiencia integral que sean capaces de ofrecer.