Con una muestra de sangre, Bolivia podría anticiparse al cáncer

Hay una pregunta que el especialista en genética, Dr. Ricardo Fernández Ramírez, lleva años haciéndose, y que trajo consigo hasta Cochabamba: ¿por qué esperamos a que la enfermedad llegue para actuar, si podemos saber de antemano que viene?
El genetista chileno-brasileño, formado en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas de España y miembro del Grupo Chileno de Cáncer Hereditario, fue uno de los speakers internacionales del V Congreso Internacional de Salud de la Universidad Privada Franz Tamayo, Unifranz, celebrado los días 13 y 14 de mayo en Cochabamba.
Su conferencia magistral, titulada «Del genoma al sistema de salud: prevención de precisión para una salud de impacto» fue una invitación a repensar cómo Bolivia cuida a su gente. Expuso que hoy existe la tecnología para leer el ADN de una persona y descubrir sus vulnerabilidades antes de que se conviertan en enfermedad.
Un examen genético es capaz de revelar si una familia tiene predisposición hereditaria al cáncer de colon, de mama o a enfermedades neurodegenerativas. Con esa información, los médicos pueden actuar antes, no después.
Para las familias bolivianas, el acceso a estas tecnologías ha sido históricamente un privilegio lejano. Sin embargo, el panorama está cambiando. Hoy en día, un perfil genético puede oscilar entre los 100 y 500 dólares; un costo marginal si se compara con el desgaste económico y emocional de un tratamiento de quimioterapia.
¿Qué es la Epigenética y dónde está?
La epigenética es el estudio de los cambios funcionales en el ADN que no alteran su secuencia genética original, sino la forma en que los genes se expresan o se «activan y desactivan». Funciona como un interruptor influenciado directamente por factores ambientales, el estilo de vida, la alimentación, el estrés y la contaminación. Mientras el genoma es el abecedario, la epigenética determina cómo se leen las oraciones.

• Líderes Globales: Países como Alemania, Estados Unidos, el Reino Unido y Japón son los que lideran la investigación de vanguardia. Como menciona el Dr. Fernández, los científicos alemanes han sido pioneros en aplicar el cribado genómico en cohortes de mujeres jóvenes y sanas para predecir el riesgo de cáncer de mama a largo plazo, optimizando los recursos estatales de mamografías.
• Latinoamérica: En la región el panorama es heterogéneo, pero en franco crecimiento. Brasil, Chile y México llevan la delantera regional, contando con consorcios de investigación oncológica y laboratorios de secuenciación molecular avanzada encargados de mapear las sensibilidades de la población latina.
• Bolivia: El país se encuentra en una etapa inicial y emergente. Aunque existen profesionales e instituciones de alta calidad técnica y tecnológica —como reconoció el Dr. Fernández—, el acceso a pruebas genómicas no está democratizado en el sistema de salud pública. Bolivia enfrenta el reto de superar los esfuerzos aislados, integrar sus bases de datos con la región y estructurar políticas estatales enfocadas en la prevención genómica.
Prevenir antes que curar
«Los gobiernos suelen invertir en tratamientos paliativos, pero la ciencia real está en la prevención», explicó el especialista. Puso un ejemplo que no deja indiferente a nadie: en Alemania, se hizo un estudio con mujeres sanas de 18 años, a quienes se les realizó un examen genético. Cuando cumplieron 40, los médicos ya sabían cuáles tenían mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama.
Es decir, en lugar de hacer mamografías masivas, los recursos se concentraron donde realmente hacían falta. El resultado fue más vidas salvadas con menos gasto.
Ese es el modelo que el Dr. Fernández propone para Latinoamérica y para Bolivia. No como un lujo inalcanzable, sino como una prioridad posible.
«En Bolivia están las capacidades, instituciones reconocidas y un talento humano tremendo. Lo que hace falta es que nos organicemos y conversemos», enfatizó durante su visita.
Si Bolivia no dialoga con Chile, si Brasil no comparte sus hallazgos con Ecuador, cada país seguirá caminando solo por un camino que podría recorrer en conjunto.
Ciencia para la ciudadanía
Para el genetista, uno de los grandes aprendizajes que dejó la pandemia fue darnos cuenta que la distancia entre la ciencia y la sociedad debe achicarse lo más posible. Muchas personas escucharon por primera vez términos como PCR o secuenciación genética cuando el COVID-19 ya amenazaba millones de vidas. Por eso sostiene que el conocimiento científico debe salir de los laboratorios y llegar a la ciudadanía.

En ese sentido, el V Congreso Internacional de Salud se convirtió en un espacio de articulación regional bajo los ejes «Salud sin frontera», «Salud de impacto» y «Salud del futuro». El encuentro reunió especialistas de distintos países para debatir sobre inteligencia artificial, telemedicina, medicina personalizada y vigilancia epidemiológica.
Además de las conferencias magistrales, el evento dejó tres legados importantes: el Nodo Unifranz de Telementoría Clínica Project ECHO, el Nodo de Vigilancia Inteligente de Resistencia Antimicrobiana y el Laboratorio de Cirugía Dento-bucomaxilofacial Inteligente y Planificación Digital.
Todos estos proyectos dialogan con la visión de la medicina de precisión impulsada por Fernández. La integración de genética, tecnología, telemedicina y análisis de datos apunta a construir sistemas de salud más eficientes, preventivos y humanos.
Como insiste el experto, la ciencia no tiene sentido si se queda en los laboratorios. Tiene sentido cuando logra que una madre en Cochabamba sepa, a tiempo, que su hija necesita un control preventivo. Cuando un médico en un municipio lejano tiene acceso al conocimiento que antes solo existía en Santiago o São Paulo.