Cómo cuidar la nutrición de tu familia cuando suben los precios y escasean los alimentos

Alimentación saludable

Doña Juana recorre el mercado por tercera vez en la semana. Los puestos donde normalmente se vende pollo están vacíos; los sectores de la carne de res lucen desiertos y los precios de los pocos huevos disponibles se han duplicado. Como ella, miles de familias se enfrentan al mismo dilema en épocas de desabastecimiento: ¿cómo alimentar bien a los suyos cuando lo esencial desaparece de los mostradores?

La alimentación suele ser una de las primeras áreas afectadas cuando existen periodos de escasez o dificultades para acceder a productos básicos. En esos momentos, muchas familias cambian sus hábitos alimenticios priorizando alimentos que “rindan más” o generen sensación de saciedad inmediata, aunque no siempre aporten los nutrientes necesarios.

“Durante periodos de crisis o desabastecimiento, la alimentación pierde calidad y variedad. Muchas familias empiezan a consumir alimentos que llenan más, pero que no necesariamente nutren adecuadamente”, explica Gloria Condori, docente de la asignatura Nutrición y Dietoterapia de la carrera de Enfermería de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz El Alto.

Cuando el organismo deja de recibir proteínas, vitaminas y minerales suficientes, el cuerpo empieza a utilizar sus propias reservas de energía. Con el tiempo aparecen cansancio, debilidad, pérdida de masa muscular y disminución de las defensas.

La especialista señala que esta situación puede afectar especialmente a niños, adultos mayores y mujeres embarazadas, cuyos requerimientos nutricionales son mayores.

“También pueden aparecer anemia, fatiga constante y dificultades de concentración. Además, el estrés propio de situaciones difíciles altera el metabolismo y empeora el estado nutricional”, añade.

No todo depende de la carne

Uno de los mayores desafíos durante los periodos de escasez es reemplazar alimentos como carne o huevo, tradicionalmente asociados a la principal fuente de proteína en el hogar.

Sin embargo, Bolivia cuenta con productos accesibles y altamente nutritivos que pueden cumplir una función similar cuando se combinan correctamente.

“Tenemos alimentos muy valiosos en nuestra región como la quinua, cañahua, tarwi, haba, lenteja, arveja seca, soya y frijoles”, explica Condori.

La combinación de legumbres con cereales como arroz, trigo, avena o maíz mejora el aporte proteico y energético. Además, productos como leche, queso y yogurt también ayudan a complementar la alimentación familiar.

La especialista recomienda revalorizar los alimentos tradicionales y locales, no solo por su valor nutricional, sino porque suelen ser más económicos y accesibles.

Los errores más comunes

En contextos de dificultad económica o escasez, muchas familias optan por reducir comidas o basar su alimentación únicamente en carbohidratos como pan, arroz o fideos.

Aunque estos productos ayudan a aliviar el hambre momentáneamente, una dieta limitada puede generar desnutrición y afectar la salud a mediano plazo.

“Otro error frecuente es dejar de consumir frutas, verduras y proteínas para priorizar solo alimentos que llenan”, advierte la docente.

También es común pasar largas horas sin alimentarse, lo que afecta especialmente a niños y personas mayores.

Alimentarse bien con bajo presupuesto

Mantener una alimentación equilibrada no siempre requiere productos costosos. Muchas veces, la organización y la combinación adecuada de alimentos hacen la diferencia.

Preparaciones sencillas como arroz con lenteja, quinua con verduras, sopa de haba o papa con queso pueden aportar nutrientes importantes a bajo costo. Además, cocinar en casa y priorizar alimentos frescos y de temporada ayuda a cuidar la economía familiar y evitar productos ultraprocesados.

Una lección que también llega a las aulas

Hablar de nutrición en contextos difíciles también implica reflexionar sobre el rol de los futuros profesionales de salud frente a las necesidades reales de la población.

En la carrera de Enfermería de Unifranz, por ejemplo, la formación no se limita únicamente a la atención clínica. También incorpora educación alimentaria, prevención y promoción de hábitos saludables adaptados a distintos contextos sociales y económicos.

Bajo esa misma mirada práctica, estudiantes de Bioquímica y Farmacia desarrollan propuestas innovadoras durante la “Feria Holística, Sostenible e Innovadora”, realizada dos veces al año. Allí, los estudiantes presentan alternativas alimenticias accesibles y nutritivas elaboradas con productos tradicionales, como helados de chuño, bebidas energizantes a base de chocolate y tarwi o yogurt de zapallo, entre otros.

Este tipo de iniciativas fortalecen el aprendizaje basado en el “aprender haciendo” y buscan responder a necesidades reales de la población, promoviendo soluciones innovadoras frente a desafíos vinculados a la nutrición y la salud.

Desde esa mirada, Unifranz impulsa una formación conectada con la realidad del país, donde el conocimiento aprendido en aula pueda traducirse en soluciones prácticas para mejorar la calidad de vida de las familias.

En tiempos complejos, la información confiable y la educación alimentaria pueden convertirse en herramientas tan importantes como los propios alimentos.