Censo de Economía Naranja: los datos que pusieron a Cochabamba en el mapa creativo de Bolivia

La creatividad dejó de ser vista únicamente como una expresión cultural para convertirse en un activo económico. En Cochabamba, esa transformación comenzó a tomar forma con el Censo de Economía Naranja impulsado por el Instituto de Progreso Económico Empresarial (IPEE) de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), con el respaldo de la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba (FEPC) y el acompañamiento de instituciones vinculadas al desarrollo de la economía creativa.
El proyecto comenzó en 2022 como una iniciativa para recolectar información estructural y coyuntural que permitiera caracterizar y cuantificar a las empresas representativas de la economía naranja en la región.
Realizado entre 2022 y 2023, el estudio identificó 2.260 unidades económicas del municipio de Cochabamba y permitió dimensionar un ecosistema que hasta entonces permanecía disperso. El relevamiento mostró que la economía naranja comprende gastronomía, moda, artesanías, industria creativa, software, educación y otros servicios vinculados con el talento, la innovación y la cultura.
Uno de sus hallazgos más relevantes fue su capacidad para generar empleo. El sector alcanzó 94.200 empleos, de los cuales 23.550 eran directos y el resto indirectos. La gastronomía concentró el 54% de las actividades identificadas, seguida por la moda, con 9%; la industria de productos, con 8%; y las artesanías, con 5%.
Pero el censo también mostró una tarea pendiente: la formalización. El 68% de las unidades económicas era informal, mientras que 23% contaba únicamente con Número de Identificación Tributaria (NIT) y solo 9% cumplía con NIT y registro en Seprec. Estos datos permiten entender que el potencial económico del sector convive con desafíos relacionados con la consolidación empresarial y el acceso a oportunidades de crecimiento.
“Se debe fomentar la economía en general por medio de emprendimientos que independicen y empoderen a los ciudadanos para que ellos mismos sean sus propias fuentes de empleo y den fuentes de empleo a otras personas y dejen esta dependencia del Estado y de los recursos naturales”, sostiene Santiago Laserna, director de proyectos de economía creativa en el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (CERES).
Para Laserna, el valor de esta economía está también en su capacidad de diversificar el aparato productivo. “La economía creativa representa una salida más sostenible y diversificada, basada en la innovación y la creatividad, menos dependiente de grandes inversiones de capital”, afirma. Laserna también ha analizado el potencial de la economía creativa como alternativa al modelo extractivo.
Del censo a los clústeres y las políticas públicas
Los resultados permitieron identificar concentraciones territoriales o clústeres de actividades creativas, vinculados con gastronomía, salud, hoteles, educación superior, centros culturales, artesanías, moda, editoriales, eventos, cine, teatro, diseño, publicidad y software.
El mapa reveló que la creatividad no estaba concentrada en un solo sector, sino distribuida por distintos territorios y actividades de la ciudad. Esta información abrió una discusión sobre cómo conectar capacidades que muchas veces funcionan de manera aislada y convertirlas en oportunidades económicas.
Rolando López, vicerrector de Unifranz Cochabamba, destacó la dimensión estratégica de estos resultados y la necesidad de reconocer el talento existente en la ciudad. “Cochabamba pasó de ser el granero de Bolivia a tener inmensos yacimientos de talento creativo”, sostuvo al presentar los resultados del censo.
López también ha planteado que la economía creativa se sostiene en la capacidad humana de generar nuevas ideas y convertirlas en bienes y servicios. “La economía creativa se basa en dos pilares: la creatividad del ser humano y la cultura de las civilizaciones”, explicó en otra publicación de Unifranz, donde destacó sectores como la gastronomía, la música, el diseño, las editoriales y el talento humano. Lee más sobre qué es la economía creativa y su potencial para Bolivia.
El estudio también contribuyó a visibilizar la necesidad de generar mecanismos de articulación entre emprendedores, empresas, instituciones públicas y academia. En esa línea, Cochabamba avanzó hacia la creación de espacios institucionales destinados a fortalecer la economía creativa y sus distintos sectores.
El Consejo de Economía Creativa de Cochabamba es uno de esos resultados. En su conformación participaron, entre otros impulsores, Santiago Laserna y Rolando López. “El trabajo que debemos realizar es arduo. Vamos a tener que constituir un fondo creativo, atraer prospectos, formar un banco de proyectos y crear mecanismos de acceso a fin de generar información que se traduzca en acción y desarrollo”, señaló López. Conoce cómo se conformó el Consejo de Economía Creativa de Cochabamba.
Para López, el desafío no consiste solamente en identificar a quienes forman parte de este ecosistema, sino en generar las condiciones para que puedan crecer y conectarse. La articulación entre conocimiento, emprendimiento, tecnología y territorio se convierte así en una condición para transformar el talento creativo en desarrollo.
Cinco años del IPEE y una nueva etapa para la economía creativa
Creado en 2021, el Instituto de Progreso Económico Empresarial cumple cinco años en 2026. Entre sus aportes destaca el trabajo de investigación económica y su relacionamiento con el sector productivo y empresarial de Cochabamba. El Censo de Economía Naranja constituye uno de los estudios que permitió poner cifras y rostro a un sector hasta entonces poco visibilizado en las estadísticas económicas.
El aniversario encuentra al IPEE ante una nueva etapa: pasar de la generación de información a la búsqueda de mecanismos que permitan utilizar ese conocimiento para impulsar proyectos, emprendimientos y políticas de desarrollo. En ese sentido, el censo no representa un punto final, sino una base para continuar estudiando y articulando el ecosistema creativo.
El trabajo desarrollado alrededor de la economía creativa también ha trascendido el censo. Unifranz y CERES han impulsado foros, investigaciones, publicaciones y espacios de encuentro para conectar a emprendedores, académicos, empresas y gestores culturales. Una mirada a la trayectoria de estas iniciativas puede encontrarse en el balance sobre la economía naranja en Cochabamba.
Ese desafío estará nuevamente sobre la mesa durante el IV Foro Internacional de Economía Creativa, que se realizará el 17 y 18 de septiembre en Cochabamba. El encuentro buscará conectar talento, conocimiento, tecnología, empresas, instituciones y redes nacionales e internacionales para impulsar nuevas oportunidades de desarrollo.
La agenda abordará temas como el futuro del trabajo creativo, inteligencia artificial, turismo creativo, gastronomía, clústeres y nuevos modelos de negocio. La propuesta parte de una premisa: las industrias creativas están cambiando y necesitan nuevas capacidades para aprovechar las oportunidades que surgen con la tecnología.
El foro plantea, además, avanzar desde el diagnóstico hacia la acción. La idea es que los talentos dejen de trabajar de manera aislada y puedan integrarse en redes y clústeres capaces de conectar creatividad, mercado y territorio.
La propuesta tiene antecedentes en las anteriores ediciones del encuentro. En el II Foro Internacional de Economía Creativa, Santiago Laserna definió el evento como “una puerta de entrada para que Cochabamba y Bolivia se posicionen en el mapa de la economía creativa de la región”, destacando la necesidad de dotar a emprendedores y profesionales de herramientas para aprovechar el potencial creativo del país.
Revisa la experiencia del II Foro Internacional de Economía Creativa.
De esta manera, el Censo de Economía Naranja adquiere una nueva lectura. Sus cifras permitieron demostrar que detrás de la creatividad existe una actividad económica significativa. El siguiente paso es convertir ese conocimiento en articulación, innovación y modelos de negocio sostenibles.
Con el IPEE celebrando cinco años y el IV Foro Internacional de Economía Creativa a punto de reunir nuevamente al ecosistema, Cochabamba vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que trasciende las estadísticas: ¿cómo transformar el talento creativo que ya existe en una plataforma de desarrollo para Bolivia?