Biomateriales avanzados y odontología digital abren una nueva etapa en la salud oral

Tecnología aplicada a la salud oral.

El diagnóstico digital, la inteligencia artificial, los sistemas CAD/CAM, la impresión 3D y los biomateriales de nueva generación están modificando la forma de planificar las rehabilitaciones orales, con tratamientos más conservadores y adaptados a las necesidades de cada paciente.

La odontología atraviesa una transformación impulsada por tecnologías que permiten observar, analizar y reproducir con mayor precisión las estructuras bucales. El cambio no consiste únicamente en incorporar nuevos equipos, sino en utilizar la información digital para tomar mejores decisiones clínicas y brindar tratamientos seguros, funcionales y personalizados.

La Federación Dental Internacional (FDI) reconoce este cambio y señala que “el principal objetivo de usar estas tecnologías digitales es mejorar la calidad, la seguridad y la eficiencia de la atención bucodental”. Esto incluye escáneres, diagnóstico por imagen, sistemas CAD/CAM, simulaciones virtuales e inteligencia artificial.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) también incorpora entre los enfoques de su estrategia mundial “la integración de la salud bucodental en la atención primaria de salud y la optimización de las tecnologías digitales”. Esto refleja que su aplicación ya forma parte de las prioridades internacionales para mejorar la atención odontológica.

Para Pamela Vargas, directora de la carrera de Odontología de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz) sede La Paz, este avance representa una oportunidad para mejorar la práctica clínica. “Al tener estos recursos tecnológicos a nuestro alcance y, sobre todo, saber cómo utilizarlos, podemos hacer un diagnóstico más certero, optar por una mejor planificación y realizar mejores tratamientos en nuestros pacientes”, sostiene.

El procesamiento digital de imágenes y el apoyo de la inteligencia artificial permiten reconocer estructuras, evaluar patologías y organizar información clínica con mayor detalle. “Estas herramientas nos ayudan a diagnosticar de manera más precisa y a establecer un plan de tratamiento individualizado para cada situación”, agrega la directora.

Los beneficios también se reflejan en la experiencia del paciente. Según Vargas, las herramientas digitales pueden reducir el tiempo efectivo en el sillón dental, facilitar la explicación de los procedimientos y permitir que el profesional conozca los resultados que se alcanzarán antes de iniciar determinadas intervenciones.

“Ningún paciente presenta una situación exactamente igual a la de otro. Con la ayuda de esta tecnología podemos ofrecer mejores planes de tratamiento y responder a sus necesidades”, explica. La personalización permite considerar las características anatómicas, funcionales y estéticas de cada persona, en lugar de aplicar soluciones estandarizadas.

A esta transformación se suma el desarrollo de biomateriales avanzados, creados para interactuar de mejor manera con los tejidos y favorecer procedimientos conservadores. Vargas destaca que estos materiales permiten trabajar bajo principios de biomimética, preservar la mayor cantidad posible de tejido dentario y, en algunos casos, realizar restauraciones en una sola jornada.

Sin embargo, la novedad de un material no garantiza por sí sola su efectividad. La FDI advierte sobre la necesidad de “evitar el uso inadecuado del término bioactivo y proteger así a dentistas y pacientes”. Por ello, los biomateriales deben seleccionarse según la evidencia disponible, sus indicaciones clínicas y sus propiedades comprobadas.

Otro desafío es evitar que la estética sea entendida únicamente como una modificación de la apariencia. “Muchas veces el paciente solo busca verse estéticamente aceptable, pero nosotros como odontólogos vemos más allá. Es importante que exista un equilibrio entre estética y función”, puntualiza Vargas.

El escaneo 3D y los sistemas de diseño permiten analizar no solo una pieza dental aislada, sino el sistema estomatognático (órganos que forman la boca y la mandíbula) en su conjunto. Esto implica estudiar la oclusión, la articulación, los movimientos mandibulares y la relación entre las diferentes estructuras para desarrollar una rehabilitación integral.

El avance acelerado de la tecnología también exige profesionales capaces de evaluar críticamente cada innovación. “La evidencia científica es un pilar del conocimiento. Es importante que el conocimiento, la tecnología y la investigación hagan una conjunción, siempre basándonos en la ética y la responsabilidad social”, remarca la directora de carrera.

En este contexto, la formación académica debe adaptarse a las nuevas demandas del sector. “La tecnología ha ido avanzando a pasos agigantados y necesitamos que nuestros profesionales tengan conocimientos sólidos en estas áreas. Por eso es importante que los estudiantes puedan conocer estos ámbitos desde el pregrado”, afirma Vargas.

Para Kevin Cabero Moreno, presidente de la Sociedad de Odontología Digital y Nuevas Tecnologías (Odontec), perteneciente al Colegio de Odontólogos de Cochabamba, la aplicación de la tecnología al campo odontológico, como el escaneo 3D, “no solo mejora la comodidad del paciente, sino que también incrementa la precisión en la planificación de tratamientos”.

“Estamos viendo una revolución en el campo de la odontología gracias a las nuevas tecnologías que simplifican tratamientos,lo que beneficia a pacientes y odontólogos. Esto nos permite una mejor interacción y la prevención de problemas serios”, sostiene Cabero.

Frente a este escenario, la carrera de Odontología de Unifranz incorporó la mención en Estética Odontológica Digital y Biomateriales Avanzados, que comprende diseño digital de sonrisa, planificación mediante softwares especializados, sistemas CAD/CAM (diseño y fabricación asistidos por computadora), modelado e impresión 3D, odontología mínimamente invasiva y materiales de nueva generación. 

“Al hacer una conjunción de la odontología estética, la digital y los biomateriales avanzados, nuestros estudiantes podrán enfrentarse a casos más complejos”, remarca Vargas.

Este proceso formativo no se limita al conocimiento teórico. Vargas explica que la carrera articula los fundamentos de la odontología tradicional con el manejo de cámaras intraorales y otras herramientas digitales. “No hemos dejado de lado la restauración tradicional, pero la hemos unido con la tecnología innovadora por la que apuesta actualmente la odontología”, señala.

De esta manera, los estudiantes desarrollan experiencia durante su formación y aprenden a utilizar la tecnología en situaciones vinculadas con la práctica profesional. “El estudiante va adquiriendo experiencia en el uso de diferentes herramientas tecnológicas, de investigación y de inteligencia artificial”, afirma Vargas. Este enfoque de aprender haciendo busca que el futuro odontólogo pueda analizar casos de manera integral y proponer planes de tratamiento con mayor precisión.