Banderazo ODS en Cochabamba: Unifranz y la ONU conectan la Agenda 2030 con educación y evidencia

Las bandas de guerra de los colegios España y Saint Andrew’s marcaron el ritmo del Banderazo ODS realizado en la sede Cochabamba de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz). Entre banderas, estudiantes y mensajes sobre sostenibilidad, la jornada convirtió la Agenda 2030 en una experiencia visible para la comunidad educativa.

La actividad se realizó días después de que Unifranz y el Sistema de las Naciones Unidas en Bolivia suscribieran, el 25 de septiembre, una Declaración de Intención Conjunta para fortalecer la cooperación académica y promover acciones vinculadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). La propia universidad informó que la declaración tendrá una vigencia de dos años y que cada proyecto o actividad deberá formalizarse mediante acuerdos específicos.

La participación escolar llevó el debate a un terreno más cercano: cómo convertir los ODS en proyectos educativos concretos.

Uno de los ejes es apoyar un observatorio que produzca datos sobre la contribución del sector privado a los ODS. El acta firmada establece un marco de colaboración, mientras que la ejecución de iniciativas concretas dependerá de instrumentos posteriores. Esa precisión ayuda a separar el compromiso institucional de los resultados que deberán demostrarse con metodología, cobertura y datos públicos.

¿Qué es el Banderazo ODS y por qué llegó a Cochabamba?

El Banderazo ODS es una acción de visibilización de los Objetivos de Desarrollo Sostenible mediante el izado o exhibición de la bandera multicolor de la Agenda 2030. Unifranz anunció actividades en sus cuatro sedes -La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz- para vincular el símbolo con proyectos de formación, investigación y trabajo con la comunidad.

En Cochabamba, la participación de los colegios España y Saint Andrew’s sumó una dimensión escolar a la jornada. La presencia de ambas bandas y las entrevistas a sus directores mostraron el interés de la juventud en ser parte de la actividad.

El Banderazo funciona así como una puerta de entrada para hablar de sostenibilidad con estudiantes, pero su impacto no se mide únicamente por la movilización. La Agenda 2030 plantea que el avance de los ODS requiere participación de gobiernos, empresas, academia, sociedad civil y ciudadanía, y el ODS 17 se enfoca precisamente en fortalecer alianzas para alcanzar los objetivos.

Un observatorio para medir el aporte empresarial a los ODS

Uno de los componentes centrales de la cooperación es el apoyo al Observatorio del Sector Privado para el Desarrollo Sostenible, una iniciativa promovida por el Sistema de las Naciones Unidas en Bolivia y Pacto Global de las Naciones Unidas, con participación de la Mesa de la Academia. Unifranz fue seleccionada como ‘Universidad Anfitriona’ para el periodo 2026-2028.

La propuesta contempla investigación aplicada, desarrollo metodológico, una plataforma digital, una base de datos y reportes que permitan analizar y visibilizar las contribuciones empresariales al desarrollo sostenible. La hoja de ruta difundida por Unifranz plantea como metas de trabajo el seguimiento de 100 empresas, el análisis de 15 variables relacionadas con los ODS por empresa y la participación de cuatro universidades.

El grupo de la Red Alumni que trabaja en la empresa Urban Group celebra l Banderazo de los ODS en Cochabamba.

Para 2026 se plantea el diseño metodológico; para 2027, el desarrollo de la plataforma y un informe anual; y para 2028, la consolidación de la base de datos, la plataforma y la continuidad institucional. Por ello, la evaluación del observatorio deberá apoyarse posteriormente en metodología publicada, cobertura efectiva, calidad de los datos y resultados verificables.

¿Por qué importa medir el aporte del sector privado?

Las empresas influyen en dimensiones directamente relacionadas con los ODS: empleo, producción, innovación, cadenas de suministro, consumo de recursos, igualdad, inclusión y gestión ambiental. Naciones Unidas señala, por ejemplo, que el ODS 12 alienta a las empresas -especialmente las grandes y transnacionales- a adoptar prácticas sostenibles e incorporar información sobre sostenibilidad.

Contar con información comparable puede ayudar a distinguir compromisos declarativos de avances medibles. También puede facilitar investigación, intercambio de buenas prácticas y decisiones de política pública, siempre que los indicadores, fuentes, criterios de inclusión y metodología del observatorio sean transparentes.

Los colegios miran hacia los proyectos

La participación escolar llevó el debate a un terreno más cercano: cómo convertir los ODS en proyectos educativos concretos.

“Es importante apoyar este tipo de iniciativas que vinculan a los jóvenes a comprometerse con el desarrollo sostenible”, señaló Martín Guzmán, director del Colegio España. También explicó que el Bachillerato Técnico-Tecnológico desarrolla proyectos y planteó la posibilidad de recibir asesoramiento universitario para fortalecerlos.

Daniel Pozo, director del Colegio Saint Andrew’s, destacó la posibilidad de construir un vínculo más temprano entre colegio y universidad. “Nos va a ayudar a nivelar a nuestros estudiantes para que tengan mejores resultados en la universidad”, sostuvo. Además, recordó que los colegios forman a futuros emprendedores y profesionales.

La participación escolar llevó el debate a un terreno más cercano: cómo convertir los ODS en proyectos educativos concretos.

Estas voces muestran una posible derivación práctica del Banderazo: conectar la conversación sobre sostenibilidad con proyectos escolares, formación, investigación aplicada y acompañamiento universitario. Para que esa posibilidad se convierta en impacto, deberá traducirse en actividades, responsables, plazos y resultados que puedan comprobarse.