Banco Mundial: reformas globales impulsan derechos económicos de las mujeres, pero persisten brechas estructurales

El informe Women, Business and the Law 2026 del Banco Mundial vuelve a poner el foco en una realidad persistente: ningún país del mundo ha alcanzado aún la igualdad plena en derechos económicos para las mujeres. El estudio, que analiza 190 economías, revela que aunque el puntaje promedio global en marcos legales alcanza 67 sobre 100, la implementación efectiva cae a 53 y los sistemas de apoyo apenas llegan a 47, evidenciando una brecha significativa entre la ley escrita y su aplicación real.
Sin embargo, el reporte también destaca señales alentadoras. Entre octubre de 2023 y octubre de 2025, 68 economías aprobaron 113 reformas orientadas a ampliar las oportunidades económicas femeninas. Países como Egipto, Madagascar, Jordania y Kirguistán avanzaron en la eliminación de normas discriminatorias, ampliación de licencias parentales y fortalecimiento de la protección contra la violencia y la desigualdad salarial.
El Banco Mundial advierte que cerrar la brecha de género no es solo un imperativo ético, sino una estrategia económica. Reducir las desigualdades en participación laboral podría aumentar el PIB entre un 15% y 20% en muchas economías. En América Latina, el avance también es tangible: según el Índice Global de Brecha de Género 2024 del World Economic Forum, la región redujo su brecha en 8,3 puntos porcentuales, alcanzando un índice de paridad del 74,2%.
Para Verónica Ágreda, rectora nacional de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) y CEO del Instituto Mujer & Empresa (IME), la clave para que estas reformas se traduzcan en desarrollo sostenible está en la educación y el fortalecimiento de capacidades.
“A través de la educación, las mujeres adquieren las habilidades necesarias para acceder a mejores oportunidades laborales, participar activamente en la economía y asumir roles de liderazgo. Además, la educación juega un papel clave en la deconstrucción de estereotipos de género”, señala.
Ágreda enfatiza que el cierre de la brecha tiene un impacto directo en la reducción de la pobreza. “La primera brecha que reducimos es la de la pobreza. En el caso de las mujeres, esto es aún más significativo porque en Bolivia han estado históricamente vinculadas a empleos precarios, lo que las mantiene atrapadas en un círculo de pobreza por falta de acceso a la educación”, afirma.
El informe del Banco Mundial también identifica áreas críticas donde las reformas deben acelerarse: solo un tercio de las leyes necesarias para proteger a las mujeres contra la violencia están vigentes; en 91 economías no se prohíbe la discriminación en el acceso al crédito; y menos de un tercio de las políticas necesarias de cuidado infantil existen formalmente.
Desde el IME, la apuesta es traducir estos desafíos en políticas concretas. “Con el firme propósito de acelerar el cierre de la brecha de género, potenciamos a empresas, profesionales y emprendedoras bolivianas a través del desarrollo de habilidades, liderazgo e innovación”, sostiene Ágreda. Asimismo, subraya que “la investigación busca generar información pertinente y relevante para diseñar soluciones y estrategias frente a los desafíos que enfrentan las emprendedoras y empresarias”.
En Bolivia, donde el 70% de los emprendimientos son liderados por mujeres, el acceso al financiamiento y la formalización siguen siendo retos estructurales. Xiomara Zambrana, directora nacional del IME, advierte que las políticas deben construirse desde la realidad de las propias emprendedoras.
“Necesitamos políticas que surjan desde la realidad y de abajo hacia arriba, conectando con las emprendedoras bolivianas en sus entornos reales”, afirma. En esa línea, añade que desde el instituto “compartimos nuestros hallazgos, humanizamos la data y ofrecemos al ecosistema de emprendimiento un entendimiento cultural y la Street data para conectar con las emprendedoras”.
Zambrana también resalta que el liderazgo femenino es una fuerza transformadora en contextos globales complejos. “Las mujeres del siglo XXI son creadoras del cambio. En las empresas, la política, la educación y la tecnología, su enfoque inclusivo y colaborativo potencia la inteligencia colectiva”, sostiene.
El informe del Banco Mundial coincide en que la próxima década será decisiva: 1.200 millones de jóvenes ingresarán al mercado laboral, la mitad mujeres. Sin reformas estructurales que garanticen igualdad de condiciones, la brecha podría perpetuarse; con ellas, en cambio, se abre la posibilidad de un crecimiento más inclusivo y resiliente.
La conclusión es clara: las reformas en marcha muestran que el cambio es posible cuando la voluntad política se alinea con la necesidad económica. Pero como advierten tanto el Banco Mundial como líderes académicos y empresariales, la igualdad legal es solo el primer paso. El verdadero desafío es convertirla en oportunidades reales, sostenibles y medibles para millones de mujeres.