Así se forman los futuros médicos: entre pacientes, decisiones y humanidad

«De acá a pocos años me veo ejerciendo la carrera que amo, la que he escogido, y, sobre todo, siendo una gran doctora». Con esa frase,
Fabiana Lizeth Flor Gómez se colocó la bata blanca para comenzar su internado de Medicina, etapa en la que los conocimientos aprendidos en el aula comienzan a ponerse a prueba frente a pacientes reales.
La semana pasada, más de un centenar de estudiantes de Medicina con sueños similares dieron inicio al «Internado Rotatorio», en el que enfrentarán guardias, diagnósticos y emergencias. La Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz) Cochabamba acompañó este inicio con el tradicional acto de imposición de batas blancas.

«Entiendo que es una etapa difícil; yo la asumo como un reto», asegura Fabiana, luciendo su flamante bata blanca, esa que más allá de manifestar pulcritud, se convierte a partir de ahora en un compromiso con la salud, con las personas, con la vida.
«Representa la confianza que una persona deposita en ustedes cuando está vulnerable, cuando tiene miedo o cuando su familia espera una palabra de esperanza», reflexionó el Vicerrector de Unifranz Cochabamba, Rolando López, en su discurso de bienvenida al Internado Rotario y, a la vez, de despedida de los pasillos del campus.

El acto, desarrollado en el Centro de Eventos El Portal, marcó el paso del aula a la vida real, donde los futuros médicos deberán aplicar sus conocimientos en hospitales y centros de salud.
Crear vínculo y respaldo
La ceremonia también contó con la participación de la Red Alumni Unifranz, que acompañó a los estudiantes en este tránsito hacia el contexto laboral de la medicina, una etapa decisiva en su formación profesional y humana.
Pamela Garrón, coordinadora de la Red Alumni, explicó que el objetivo de la actividad es «afianzar nuestro vínculo con los estudiantes y darles una bienvenida a esta nueva etapa», en la que comenzarán a enfrentarse directamente con la realidad profesional.
Desde la experiencia de quienes ya recorrieron ese camino, Alison Rodríguez, graduada de Medicina de Unifranz, destacó la importancia de compartir vivencias con los nuevos internos.

«Es muy emocionante poder compartir mis experiencias, que sean de provecho para los nuevos estudiantes que están entrando al Internado Rotatorio y que puedan prepararse y no asustarse de lo que se va a venir», señaló.
Antonio Antequera Arévalo, egresado de Odontología de Unifranz, compartió un consejo: «Sean perseverantes, nunca se rindan, luchen por sus sueños siempre, todos los días den lo mejor de cada uno y amen lo que hagan».
Entrar a la vida real
Esta bienvenida al internado rotatorio consolida la filosofía del «Aprender Haciendo» que caracteriza a Unifranz, llevando a sus estudiantes del aula directamente al terreno donde se forjan los médicos de excelencia.
Esta calidad académica se evidencia en la certificación QS Star obtenida por Unifranz o en el reconocimiento otorgado por el Colegio Médico de Cochabamba, pero, especialmente, en la atención y la recuperación de la salud de los ciudadanos.
Durante el acto de batas blancas, el vicerrector López, recordó a los nuevos internos que esta etapa no será sencilla, pero sí transformadora.
«La medicina es una batalla diaria contra la muerte, contra el dolor, contra la pobreza, contra las limitaciones del sistema y contra la desesperanza de muchas familias», afirmó.
Aclaró que el internado implica entrar en un mundo distinto: el de los hospitales, los pacientes, las familias, la presión del sistema de salud y las decisiones que exigen criterio, preparación y humanidad.
En cada rotación, en áreas como pediatría, cirugía, ginecología y otras especialidades, los futuros médicos no solo aplicarán conocimientos técnicos, sino que también descubrirán quiénes son frente al sufrimiento humano.
La calidad académica de Unifranz se expresa precisamente en esa conexión entre conocimiento, experiencia y compromiso social.
Fabiana Lizeth Flor Gómez lo entiende y lo asume con firmeza: «Voy a dar todo de mí en mi Internado Rotatorio».