Aprendizaje a lo largo de la vida: la clave para adaptarse a la era digital

El aprendizaje a lo largo de la vida es la capacidad de actualizar conocimientos, desarrollar nuevas competencias y adaptarse a los cambios profesionales en distintas etapas de la trayectoria laboral. En un contexto marcado por la inteligencia artificial, la digitalización y nuevas formas de trabajo, aprender después de obtener un título se vuelve una condición para sostener la empleabilidad y responder a demandas que cambian con rapidez.
La educación ya no puede entenderse como una etapa cerrada que termina con la graduación. El World Economic Forum estima que la transformación estructural del mercado laboral hacia 2030 implicará creación y desplazamiento de empleos, además de una necesidad sostenida de actualización de habilidades. En ese escenario, aprender, desaprender y volver a aprender se convierte en una competencia profesional.
“Hoy en día ya no es suficiente pensar que la educación es una etapa que termina con un título”, afirma Pedro Sáenz, vicerrector de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz).
¿Por qué el aprendizaje permanente es clave en la era digital?
La inteligencia artificial, la automatización, la digitalización de servicios y los cambios en los modelos de trabajo modifican las competencias que requieren personas, empresas e instituciones. La OCDE plantea que los aprendices permanentes son personas capaces de movilizar su voluntad, habilidades y medios para seguir aprendiendo y adaptándose en un mundo de transformación digital.
Esto significa que la empleabilidad ya no depende únicamente de contar con un título profesional. También exige demostrar capacidad para actualizarse, resolver problemas nuevos, trabajar con herramientas digitales, colaborar con otros y responder a entornos cambiantes.
“Tenemos que aprender a lo largo de toda la vida, adaptarnos a los cambios que se presentan y las universidades tienen que colaborar en ese aspecto”, sostiene Jorge Blandón Martínez, presidente de la Red de Educación Continua de Latinoamérica y Europa (RECLA) y director de Vinculación Corporativa del Grupo Educativo Tecnológico de Monterrey.
¿Qué formas puede tomar el aprendizaje a lo largo de la vida?
El aprendizaje permanente incluye la educación formal, como carreras universitarias y postgrados; la educación no formal, mediante cursos, talleres, diplomados y programas de actualización; y la educación informal, que surge de la experiencia laboral, la resolución cotidiana de problemas, la mentoría, la lectura, el intercambio con colegas y la práctica profesional.
La era digital amplía estas posibilidades porque permite acceder a plataformas virtuales, recursos abiertos, certificaciones, comunidades profesionales, experiencias híbridas y programas más breves que pueden responder a necesidades específicas de formación.
Microcredenciales: formación breve para competencias concretas
Las microcredenciales son certificaciones breves y específicas que permiten reconocer competencias o aprendizajes concretos. Pueden complementar trayectos educativos tradicionales y ofrecer rutas más flexibles para actualizar conocimientos según las necesidades del mercado laboral y de la vida profesional.
UNESCO IESALC identifica a las microcredenciales como alternativas flexibles, accesibles y orientadas a la empleabilidad y al aprendizaje a lo largo de la vida en América Latina y el Caribe. También advierte que todavía existen desafíos vinculados con definiciones comunes, reconocimiento, calidad y articulación institucional.
“Muchas veces, pensamos en crear o modificar carreras de cuatro o cinco años, cuando a lo mejor lo que se necesita son programas más cortos, más flexibles, mucho más acelerados”, sostiene Blandón.
Desde el Observatorio Nacional del Trabajo (ONT), Ronald Bedregal, director de Ingeniería Económica de Unifranz, explica que las microcredenciales permiten desarrollar microcompetencias fuera de la formación tradicional y ayudan a los trabajadores a adaptarse mejor a los requerimientos del mercado.
Aprender continuamente no significa acumular certificados
El aprendizaje permanente no consiste solamente en sumar cursos o diplomas. Su valor está en desarrollar competencias que puedan aplicarse: pensamiento crítico, adaptación, creatividad, habilidades digitales, comunicación, colaboración y capacidad para resolver problemas.
El Future of Jobs Report 2025 del World Economic Forum identifica las brechas de habilidades como una de las principales barreras para la transformación empresarial y señala que el upskilling y reskilling de la fuerza laboral serán estrategias centrales para responder a los cambios hacia 2030.
Por eso, la actualización profesional debe estar vinculada con necesidades reales: nuevas herramientas, cambios tecnológicos, transformación de procesos, nuevas demandas de clientes, transición entre sectores o crecimiento dentro de una organización.
El papel de las universidades en el aprendizaje durante toda la vida
“El problema que tenemos ahora es que las universidades ven el aprendizaje a lo largo de la vida como extensión, como algo que si te da tiempo lo haces, o hasta lo ven como una generadora de algunos recursos económicos, cuando en realidad deberían verlo como algo misional”, advierte Blandón.
La reflexión apunta a un cambio institucional. Si las personas necesitan actualizarse varias veces durante su trayectoria laboral, las universidades no solo deben formar profesionales al inicio de su vida adulta; también pueden convertirse en espacios de retorno, actualización, reconversión y acompañamiento permanente.
Esto exige diseñar propuestas más flexibles, conectadas con el mundo laboral, articuladas con empresas e instituciones y capaces de reconocer distintos tipos de aprendizaje. La innovación educativa no se limita a incorporar tecnología; también implica construir oportunidades para que más personas puedan seguir aprendiendo sin quedar fuera de los cambios.
¿Qué competencias necesita desarrollar un profesional en la era digital?
En la era digital, un profesional necesita combinar competencias técnicas, digitales, humanas y metacognitivas. La OCDE destaca que las habilidades para el entorno digital incluyen no solo conocimientos tecnológicos específicos, sino también pensamiento crítico, creatividad, aprender a aprender, autorregulación, empatía, responsabilidad y colaboración.
Estas capacidades permiten que una persona no dependa únicamente de lo que aprendió en un momento específico, sino que pueda seguir incorporando conocimientos y adaptarlos a nuevos contextos. La educación continua se vuelve así una herramienta para sostener trayectorias profesionales más resilientes.
Aprender, desaprender y volver a aprender
La transformación digital obliga a revisar la relación entre educación y trabajo. Un título sigue siendo importante, pero ya no basta por sí solo para responder a todos los cambios de una vida profesional. Las personas pueden cambiar de funciones, sectores, herramientas e incluso de profesión más de una vez.
En ese escenario, aprender durante toda la vida se convierte en una estrategia de adaptación. También es una forma de inclusión: permite que jóvenes, profesionales en ejercicio y trabajadores con distintas trayectorias puedan actualizarse, reconvertirse y participar en nuevas oportunidades.
El desafío, entonces, no es elegir entre formación tradicional o programas breves, sino articular distintas rutas de aprendizaje. Carreras, posgrados, microcredenciales, cursos, experiencia laboral y aprendizaje informal pueden formar parte de una trayectoria educativa más flexible y continua.
En la era digital, la capacidad de seguir aprendiendo puede ser tan importante como el conocimiento ya adquirido. Aprender toda la vida no es una opción complementaria: es una condición para construir empleabilidad, adaptación y futuro profesional.