Aprender sin poner la vida en pausa: la historia de Margoth Calle

Los sábados de Margoth Calle comienzan antes de que salga el sol. Prepara la comida, saca a pasear a sus tres perros, deja todo organizado en casa y emprende el viaje desde El Alto hasta el campus para asistir a sus talleres presenciales. Mientras muchas personas aprovechan el fin de semana para descansar, ella dedica ese día a seguir construyendo su futuro.
«Siempre una persona aprende más y nunca es tarde para aprender», afirma.
A sus 34 años, Margoth decidió volver a la universidad convencida de que el aprendizaje no termina con el primer título. Después de estudiar Diseño Gráfico y Filosofía, sintió que necesitaba ampliar sus conocimientos estudiando Publicidad y Marketing para responder a un entorno profesional que evoluciona constantemente.
«Quería complementar diseño gráfico. Me interesaba entender mucho más el marketing y cómo ha cambiado con las redes sociales y las nuevas formas de comunicar», explica.
Como sucede con miles de profesionales, el mayor reto no era la falta de interés por estudiar, sino encontrar una modalidad que le permitiera hacerlo sin abandonar el trabajo, la familia ni las responsabilidades cotidianas.
Una modalidad que entiende la vida de quienes trabajan
Margoth mantiene una rutina organizada. De lunes a miércoles cumple con sus actividades habituales; los jueves y viernes reserva un par de horas para participar en los foros, revisar los contenidos y avanzar en sus materias. Los sábados los dedica por completo a los talleres presenciales, donde aplica lo aprendido durante la semana e intercambia experiencias con sus compañeros.
La disciplina se convirtió en la herramienta que le permite mantener ese equilibrio.
«Creo que algo que me caracteriza es la responsabilidad, el orden y la disciplina. Siempre hago calendarios y horarios para organizar mi tiempo con la familia, el trabajo y la universidad», comenta.
Esa posibilidad de adaptar los estudios al ritmo de vida de cada estudiante forma parte del modelo educativo de Unifranz Online.
«La flexibilidad de Unifranz Online actúa como un puente que derriba las barreras del tiempo y el espacio, devolviéndoles a los estudiantes el control de su agenda», explica Alejandro Castellanos, director nacional de Unifranz Online.
Según Castellanos, quienes optan por esta modalidad tienen una característica en común: «Lo que menos tienen nuestros estudiantes es tiempo. Necesitan una opción que se adapte a su vida». Por ello, el modelo combina contenidos virtuales, talleres presenciales y acompañamiento docente para que estudiar sea compatible con el trabajo y la vida familiar.
Para Margoth, esa flexibilidad también significa mantener el contacto con otras personas que comparten objetivos similares. «No solamente vienes a pasar clases; también compartes con personas que conoces, haces nuevos amigos y aprendes de gente de diferentes edades y experiencias», señala.
Además de valorar la facilidad de uso de la plataforma virtual, destaca el nivel de los docentes y las metodologías de aprendizaje.
«La plataforma es muy intuitiva y la gamificación me parece un acierto para quienes estudiamos siendo adultos. Los docentes realmente son expertos y han logrado conectar lo que ya conocía con las tendencias y necesidades actuales», afirma.
Crecer profesionalmente también es un proyecto compartido
La decisión de estudiar no fue solo un desafío personal. También involucró a su familia.
Fue su esposo quien le habló por primera vez de Unifranz Online cuando ella buscaba un programa para especializarse en marketing. Su apoyo terminó siendo decisivo para que diera ese paso.
«Para mí fue muy especial porque no solamente me impulsó como profesional; también sentí que quería verme crecer y brillar aún más», recuerda.
Ese respaldo se refleja en los pequeños gestos cotidianos. Cuando los sábados alguna tarea queda pendiente antes de salir de casa, él asume esas responsabilidades para que ella pueda asistir tranquila a sus clases.
«Cuando algo no puedo hacer, él lo hace por mí. Hacemos un buen equipo y eso me ayuda a encontrar un equilibrio», cuenta.
Castellanos considera que ese acompañamiento resulta fundamental para quienes deciden iniciar una carrera mientras trabajan.
«La motivación dura unas semanas; después aparece la disciplina. Por eso les decimos a nuestros estudiantes que esta es una decisión de largo aliento y que es importante hablar con la familia y con el trabajo para construir ese apoyo», sostiene.
Para Margoth, cada semestre representa mucho más que aprobar materias o sumar conocimientos. Es la oportunidad de demostrarse que todavía puede seguir creciendo.
«Entrar a Unifranz Online me hace sentir que doy un escalón más. Me encanta aprender y saber que puedo seguir haciéndolo me hace muy feliz.»
En un mercado laboral donde el aprendizaje continuo se ha convertido en una de las habilidades más valoradas, historias como la de Margoth muestran que estudiar ya no depende únicamente de tener tiempo libre. Con organización, disciplina y una modalidad que comprende la realidad de las personas adultas, seguir preparándose deja de ser un sueño postergado para convertirse en una posibilidad real.