Aprender haciendo fortalece las competencias de estudiantes de Derecho mediante casos reales

Aprender haciendo fortalece las competencias de estudiantes de Derecho mediante casos reales

La formación jurídica adquiere mayor valor cuando trasciende las aulas y se enfrenta a los desafíos del mundo real. Bajo esa premisa, el modelo Aprender Haciendo de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz) permite que los estudiantes de Derecho fortalezcan sus competencias profesionales mediante el análisis de casos reales de microempresas y emprendimientos, siempre con fines académicos, de investigación y formación, sin sustituir el ejercicio profesional de la abogacía ni emitir asesoramiento jurídico.

«Desde la academia desarrollamos un trabajo riguroso de investigación. Los estudiantes analizan la situación jurídica de cada empresa, identifican posibles aspectos de mejora y, cuando corresponde, plantean alternativas legales sustentadas que contribuyen a fortalecer la actividad empresarial, siempre desde un enfoque académico», explica Isabel Villarroel, directora de la carrera de Derecho de Unifranz.

A través de la metodología de investigación jurídica, los estudiantes analizan situaciones concretas y elaboran propuestas técnico-jurídicas sustentadas como parte de su proceso formativo.

La académica enfatiza que el propósito del proyecto es exclusivamente educativo. «Los estudiantes investigan, analizan y elaboran una propuesta técnico-jurídica que les permite aplicar la teoría a una situación real. El objetivo es fortalecer sus competencias profesionales mediante el aprendizaje basado en casos reales», añade.

En Bolivia, este aprendizaje cobra especial relevancia. Según el Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural, la base empresarial vigente alcanzó su mayor crecimiento en las últimas décadas, superando las 394 mil unidades económicas registradas. Datos del Servicio Plurinacional de Registro de Comercio (SEPREC) muestran que el número de empresas vigentes pasó de 64.633 registros en 2005 a 394.658 en agosto de 2025, reflejando la expansión sostenida del tejido empresarial del país.

En este contexto, desafíos relacionados con la formalización de negocios, el registro de marcas, la elaboración de contratos o el cumplimiento de requisitos legales se convierten en escenarios de aprendizaje para los futuros abogados. 

Casos reales fortalecen el aprendizaje jurídico

Uno de los casos analizados fue el de Industrias Gennesy SRL. Su gerente y propietaria, Mónica Villarroel Flores, compartió con los estudiantes la experiencia que enfrentó al intentar registrar la marca de su empresa.

«Cuando inicié Industrias Gennesy comprendí la importancia de registrar la marca. Acudí al SENAPI (Servicio Nacional de Propiedad Intelectual) para iniciar el trámite, pero lamentablemente surgió un inconveniente, que considero de carácter administrativo, y no pude obtener el registro», relata.

El análisis académico del caso permitió identificar nuevas alternativas para replantear el procedimiento.

«A partir de la visita a Unifranz y del análisis que realizaron los estudiantes sobre mi caso, veo que puedo plantearlo de una forma diferente. Voy a volver a insistir en el trámite porque ahora tengo nuevas perspectivas que me permiten enfocar el proceso de otra manera», afirma la empresaria.

Estas experiencias no sustituyen la representación legal, las decisiones de las autoridades competentes ni el ejercicio profesional de la abogacía. Su finalidad es que los estudiantes desarrollen capacidad de análisis, investigación y argumentación jurídica mediante el estudio crítico de situaciones reales, respetando la normativa boliviana y los principios éticos que rigen la profesión.

Experiencias prácticas preparan profesionales competentes

El contacto con casos reales fortalece habilidades como el análisis jurídico, la investigación, la argumentación y la resolución de problemas, competencias cada vez más valoradas en el ejercicio profesional.

Para Erick Gustavo Montaño, vicerrector Académico Nacional de Unifranz, este modelo representa una diferencia en la formación universitaria.

«Aprender haciendo es esencial porque permite que los estudiantes desarrollen competencias reales. Esto les ayuda a graduarse con una mentalidad resolutiva, habilidades técnicas consolidadas y, sobre todo, con experiencias que los preparan para integrarse con éxito al mundo laboral», sostiene Montaño.

Trabajar con casos reales permite que los futuros abogados comprendan el impacto del Derecho en el desarrollo productivo del país. De la misma manera, la universidad fortalece el vínculo entre la academia y la sociedad, formando profesionales capaces de analizar situaciones complejas con rigor técnico, ética y compromiso social, siempre dentro del marco legal vigente y del carácter estrictamente académico de estos proyectos.