¿Qué alternativas puede construir Bolivia para diversificar su economía?

¿Qué alternativas puede construir Bolivia para diversificar su economía?

La necesidad de encontrar nuevas fuentes de generación de valor más allá de los ciclos de los recursos naturales fue uno de los ejes de la conferencia magistral “La Bolivia del futuro”, presentada por Daniel Agramont-Lechín, coordinador de proyectos de la Friedrich-Ebert-Stiftung (FES) en Bolivia, durante el IV Foro Internacional de Economía Creativa de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz).

El encuentro, desarrollado en Cochabamba bajo el concepto “Creatividad que conecta. Oportunidades que transforman”, analiza cómo el talento, el conocimiento, la tecnología y la creatividad pueden convertirse en oportunidades de desarrollo.

¿Por qué Bolivia necesita diversificar su economía?

Agramont vinculó el agotamiento del ciclo del gas con la necesidad de ampliar la base productiva y fortalecer actividades que ya generan empleo y valor.

“Bolivia ha sido un país históricamente minero, 25 años nos hemos visto un país hidrocarburífero, ahora se nos termina el gas”, señaló. Su propuesta plantea avanzar hacia una combinación de innovación y diversificación post-extractivista.

El planteamiento forma parte del libro La Bolivia del futuro: innovación y diversificación postextractivista, publicado por la FES en 2025 y coordinado por Agramont. La investigación parte de actividades que ya existen en el país y busca visibilizar alternativas capaces de ampliar las fuentes de generación de valor.

“Hay también otra Bolivia”, afirmó el especialista, al explicar que existen actividades que ya generan empleo y valor, pero que permanecen pequeñas frente al peso de los sectores extractivos.

¿Qué papel puede cumplir la economía creativa?

Dentro de esa búsqueda aparece la economía creativa. Para Agramont, se trata de sumar nuevas fuentes de generación de valor junto con el turismo, la economía digital, la economía circular y otras actividades basadas en conocimiento.

La UNESCO vincula la economía creativa con la creatividad, la propiedad intelectual, el conocimiento y la tecnología. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) también destaca su potencial para generar empleo e ingresos y la importancia de contar con mejores sistemas para medir su aporte.

En Bolivia, esa actividad ya puede observarse en distintos territorios. El Censo de Economía Naranja de Cochabamba identificó 2.260 unidades económicas creativas y estimó alrededor de 94.200 empleos vinculados al sector, de los cuales 23.550 son directos.

“En la Bolivia del futuro va a ser una suma de todo, incluyendo la economía creativa, que es lo que estamos viendo hoy”, explicó Agramont durante el Foro.

¿Qué sectores pueden formar parte de la Bolivia del futuro?

La propuesta presentada durante el Foro amplía la mirada hacia turismo, economía circular, cadenas agroforestales, economía digital, economía creativa y del conocimiento, startups, finanzas verdes, transición energética y digitalización.

Esta perspectiva coincide con la agenda del IV Foro Internacional de Economía Creativa, que conecta economía creativa con turismo, gastronomía, inteligencia artificial, clústeres y nuevos modelos de negocio.

La idea no es reemplazar una actividad por otra de manera inmediata, sino ampliar la base productiva a partir de capacidades que ya existen. En ese sentido, el desafío consiste en lograr que iniciativas dispersas puedan crecer, conectarse con mercados y generar empleo.

¿Cómo convertir las alternativas en una estrategia de desarrollo?

Para Agramont, la diversificación requiere mejorar las condiciones para producir, emprender y conectar actividades económicas.

“Necesitamos un buen ecosistema para comenzar a ver cambio en varias normas para hacer mejores negocios”, sostuvo.

La reflexión conecta con uno de los objetivos centrales del IV Foro Internacional de Economía Creativa: pasar de reconocer el talento a articularlo con conocimiento, tecnología, empresas y oportunidades de mercado.

La conferencia de Agramont planteó así una pregunta que trasciende la economía creativa: si Bolivia enfrenta el final de un ciclo basado en los hidrocarburos, ¿qué actividades pueden crecer para construir nuevas fuentes de empleo y valor?

Su propuesta apunta a mirar lo que ya existe y generar condiciones para que esas iniciativas puedan escalar. Desde esa perspectiva, la economía creativa forma parte de una transformación más amplia: convertir talento, conocimiento e innovación en nuevas actividades capaces de diversificar la economía boliviana.