Acreditación y el nuevo perfil que la salud exige a sus profesionales

Cuando un paciente llega a un centro de salud, lo hace con algo más que una enfermedad. Lleva una historia, un contexto familiar, condiciones sociales y necesidades que no siempre caben en un diagnóstico. Atender esa realidad exige profesionales capaces de combinar conocimiento científico, criterio clínico y sensibilidad humana.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que los sistemas sanitarios dependen de contar con profesionales disponibles, accesibles y con la preparación necesaria para brindar atención de calidad. También plantea la importancia de equipos multidisciplinarios, especialmente en la atención primaria.
En Bolivia, ese desafío también pasa por la formación universitaria. En la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), las carreras de Medicina, Enfermería y Odontología cuentan con acreditación internacional del sistema ARCU-SUR del MERCOSUR, un proceso que evalúa aspectos académicos, institucionales, de investigación, vinculación e infraestructura.
Más allá del reconocimiento internacional, la formación se construye en laboratorios, simuladores, prácticas clínicas y escenarios reales de aprendizaje.
En Enfermería, esta preparación busca ampliar la mirada sobre el cuidado. Las campañas de salud y actividades de extensión permiten que los estudiantes conozcan distintas realidades y comprendan el papel de la prevención.
“La formación integral es uno de nuestros principales diferenciales. Combinamos competencias técnicas con habilidades humanas y éticas, apoyados en metodologías activas, simulación clínica y prácticas desde etapas tempranas”, señala Milena Arroyo, directora de Enfermería de Unifranz El Alto.
El uso de simuladores, los health labs y la metodología de aprender haciendo permiten que los estudiantes desarrollen criterio clínico y capacidad para tomar decisiones en entornos controlados, antes de enfrentarse a situaciones reales.
En Medicina, la formación se articula con estándares internacionales y necesidades locales. Las campañas de salud, actividades de extensión y trabajo comunitario también forman parte del proceso.
“La acreditación MERCOSUR reafirma nuestro compromiso con la formación de profesionales competentes, éticos y socialmente responsables”, explica Marco Balboa, director de Medicina de Unifranz El Alto.
Ese respaldo se refleja en la práctica. Los estudiantes desarrollan conocimientos científicos y habilidades clínicas con una actitud humanizada. “En sus prácticas e internado reciben valoraciones positivas por su preparación y compromiso”, afirma Balboa. A ello se suma una inserción laboral favorable de los titulados, respaldada por las cinco estrellas obtenidas en empleabilidad en el ranking internacional QS Stars.
El aprendizaje se construye en contacto con la realidad. “Desde los primeros semestres, los estudiantes participan en actividades de vinculación, identifican problemáticas y plantean soluciones desde el aprendizaje basado en retos”, señala Balboa.
Así, comprenden las brechas en el acceso a la salud y se preparan para responder a ellas.
A la par del avance de la ciencia y la tecnología, las carreras de salud en Unifranz también incorporan metodologías activas, investigación, proyectos, tecnología y simuladores. La propuesta busca que el estudiante llegue a los escenarios clínicos con mayor capacidad para analizar y resolver situaciones.
“La formación no se limita al aula. Llevamos a los estudiantes a escenarios reales desde etapas iniciales, donde aprenden haciendo”, agrega.
En Odontología, la experiencia internacional también se conecta con una formación centrada en la práctica y la atención integral. La carrera de Unifranz El Alto obtuvo la reacreditación MERCOSUR en 2025, después de un proceso de evaluación regional.
Para Álvaro Ibañez, director de la carrera, la internacionalización debe tener un efecto concreto en la formación y en la salud de la población. “La internacionalización en la formación odontológica no sólo representa una tendencia actual. Es una necesidad imperativa”, afirmó en referencia al proceso de reacreditación.
La mirada coincide con la evolución que plantea la OMS para los sistemas de salud: profesionales preparados para trabajar en equipos, responder a contextos diversos y acercar servicios de calidad a las comunidades.
Los tres profesionales concuerdan en que el perfil profesional también debe evolucionar. La formación debe ser crítica y flexible, incorporando tecnología, investigación y liderazgo.
Así, la formación en salud deja de ser un proceso limitado a la transmisión de conocimientos. Se convierte en una preparación para tomar decisiones, trabajar con otros profesionales, comprender al paciente y responder a las necesidades de su comunidad.
En ese desafío se encuentran las aulas, los laboratorios, los hospitales y los espacios comunitarios. También la investigación, la innovación y los estándares internacionales, que impulsan una mejora continua en la formación de los profesionales que estarán al frente de la salud de las próximas generaciones.